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Sr.
Patrick
Cox, Presidente del Parlamento Europeo Por la Paz y la Democracia en Venezuela. Distinguido Sr. Cox La
situación actual en Venezuela ha cobrado tal gravedad que no queda lugar
para la pasividad ni la indiferencia entre quienes sientan un mínimo apego
por la democracia y los valores que en ella se encarnan; mucho menos caben
la pasividad y la indiferencia en las instituciones que tienen en la defensa
de estos valores no sólo la vocación que guía su actuación diaria, sino
también y precisamente el propósito mismo de su existencia, su razón de
ser. Es
esta incapacidad para la indiferencia la que nos lleva, Sr. Cox, a
dirigirnos a Usted y a la honorable institución que Usted representa y
preside. Acudimos al Parlamento Europeo con la firme convicción de que La
coalición de fuerzas e intereses que actúan en Venezuela bajo el nombre de
Coordinadora Democrática, y que representa al grueso de la oposición al
actual y legítimo Gobierno venezolano, cumple más de cinco semanas
llevando a cabo acciones que por su naturaleza, intención y método no
admiten otro nombre y calificativo que el de violento sabotaje golpista. La
relación de actos de sabotaje, de manipulación de las opiniones y de
distorsión de los hechos reales por parte de Coordinadora Democrática es
tan larga que desafía a la enumeración. Valgan como muestra representativa
sus abiertos llamados a la insurgencia armada del ejército venezolano; la cínica,
grosera y constante distorsión de los hechos por parte de los medios de
comunicación adversos al gobierno; la salvaje e irresponsable destrucción
de equipos e infraestructuras de la industria petrolera; la ultrajante
violación de los derechos del niño al impedirle el acceso a lasescuelas
(delito ya denunciado por una escandalizada UNICEF), y la más reciente
iniciativa de desobediencia tributaria. Son
actos que desde el 2 de diciembre del pasado año no representan más que el
paso a alta velocidad de una operación de acoso y derribo que dura ya dos años
y no tiene otra finalidad que la de apartar de su camino,rápidamente y a
como dé lugar, a un gobierno que no juega a su juego. Coordinadora
Democrática ha demostrado clara y sostenidamente que despreciay desconoce
su obligación de actuar en política y sociedad con arreglo a los
procedimientos legales que ha establecido una Constitución aprobada por
incuestionable mayoría y consenso. Coordinadora
Democrática no se ha molestado siquiera en presentar una apariencia de
movimiento político disociado del que el 11 de abril de 2002 secuestró el
poder en Venezuela. Está tan claro que se trata de la misma gente que no
vale la pena esforzarse por disimularlo. La
Constitución vigente contempla la posibilidad de celebrar un referendo
revocatorio, vinculante y de efecto inmediato, a mitad del mandato de todo
cargo político electo, incluido el del Presidente de la República. Esta
posibilidad se sitúa en el caso del Presidente de Venezuela en agosto de
2003, a tan sólo 7 meses de distancia. El
Gobierno ha recordado reiteradamente a la oposición la posibilidad de
recurrir legalmente a este procedimiento y la ha invitado una y otra vez a
iniciar la recogida del número de firmas necesario para convocar el
referendo. Coordinadora Democrática ha desoído sistemáticamente esta
invitación, y ha preferido en cambio intensificar la violencia de su presión
con nuevas embestidas que sólo han servido para infligir más sufrimiento a
la población, más privaciones, más miedo y crispación. La
ruina económica y patrimonial que han provocado en Venezuela los actos de
sabotaje patrocinados por Coordinadora Democrática es fácilmente
comparable a la de una guerra civil que, por otra parte, Coordinadora Democrática
no parece tener reparos en desencadenar si ello sirviese a sus propósitos. Coordinadora
Democrática ha declarado abiertamente que no tiene más objetivo que el de
provocar la renuncia del actual Presidente de la República o su salida del
Gobierno mediante la celebración de unas elecciones que exije en fechas
distintas a las contempladas por la ley, y mediante procedimientos que al
apartarse de lo previsto en la Constitución la vaciarían al mismo tiempo
de contenido y valor jurídico. Esta
pobreza de objetivos legítimamente políticos es más grave aún si se
tiene en cuenta que Coordinadora Democrática ni siquiera ha propuesto una
sola alternativa de gobierno. No ha presentado a un candidato y mucho menos
un equipo de gobierno. Tampoco podría hacerlo, pues las divisiones en su
seno son tan manifiestas que, en la hipótesis de un triunfo de Coordinadora
Democrática, por vía electoral u otra, el caos y el desgobierno serían
los primeros resultados. Difícilmente podría ser de otra manera, pues
precisamente provocar el caos, el desgobierno y la parálisis del país ha
sido la estrategia escogida por Coordinadora Democrática para alcanzar el
resultado al que aspira. La
respuesta de Coordinadora Democrática cuando se le ha preguntado por qué
no espera hasta agosto ha sido el silencio o la evasiva. Este
silencio debería bastar para despertar las más alarmantes sospechas sobre
las motivaciones de Coordinadora Democrática, sobre su catadura moral y su
apego a los valores democráticos. Nadie
necesita decirle a Usted, Sr. Presidente, que pocas cosas son tan nocivas
para la salud de la democracia de un país como el apartarse de los cauces
legales consagrados en su Constitución, en particular si ésta es el Nadie
necesita decirle a un verdadero demócrata que pocas cosas desmoralizan más
a una sociedad como el ver que unos pocos pueden jugar a su antojo con la
institucionalidad vigente, con las reglas que la sociedad se ha dado para
garantizar el cumplimiento del contrato social. Si
la sociedad venezolana considera que el actual Gobierno ha cometido errores
que lo hacen inmerecedor del honor que supone administrar un país; si
considera que por sus desaciertos el Gobierno que en su momento eligió debe
perder el poder, que así sea: es el precio que todo político demócrata
debe estar dispuesto a pagar, y la expresión libre de esa voluntad es
derecho y deber de toda sociedad democrática. Esa
voluntad no debe ser fruto de presiones que por insoportables impidan la
reflexión objetiva, pues no sería voluntad, sino escape. El canal para
expresar esa libre voluntad ha de ser el procedimiento electoral Por todo ello, Sr. Presidente, los que abajo firmanos solicitamos del Parlamento Europeo la expresión formal y explícita de su desaprobación e inquietud por los métodos hasta ahora empleados por las fuerzas venezolanas de oposición que actúan bajo el nombre de Coordinadora Democrática, por ser manifiestamente antidemocráticos y provocar tensiones políticas y sociales que ya han producido enormes daños a la nación y cuyas consecuencias potenciales podrían ser las más graves y dolorosas para cualquier nación de esta tierra. Fdo.:
Arco Atlántico Educativo Subject:
De Gloria Cuartas y Venezuela Amigos todos, Lo anterior es una carta dirigida a Patrick Cox, actual Presidente del Parlamento
Europeo. En esta carta
denunciamos el comportamiento antidemocrático, violento y fascista de la
oposición venezolana representada por el movimiento llamado Coordinadora
Democrática, y solicitamos del Parlamento Europeo la desaprobación y
denuncia de una operación que de no detenerse puede conducir al peor de los
resultados posibles para Venezuela y la región en su conjunto. Si están de
acuerdo con esta iniciativa, lean la carta, escriban al final su nombre y país
de residencia y envíensela a los contactos que consideren pertinentes. Si su nombre
coincide con el número 50, 100, 150, etc., en la lista de PorlaPazylaDemocraciaenVenezuela@hotmail.com
Gracias por
ayudar a Venezuela Si quieres mandar la carta directamente al Parlamento Europeo Arco Atlántico te ayuda: El Parlamento Europeo tiene un formulario para poder recibir nuestras peticiones, no obstante la carta es demasiado larga para ser admitida por el formulario. Consecuentemente puedes hacer lo siguiente: 1 Pulsa en el enlace del formulario: http://www4.europarl.eu.int/registre/portail/CourrierCitoyen.cfm?langue=ES
y en el apartado del texto de su pregunta, solicitud o petición:
Igualmente, tienes la posibilidad de copiar la carta entera (haciendo tus propias modificaciones si quieres) y mandarla por correo postal a la dirección indicada al inicio de la carta.
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