
- Querido Dalai
Lama Juan Carlos II, sepa su dignidad que los tres mosqueteros (y muy
especialmente el Presidente de la Rey pública española) conseguiremos la
paz en el mundo. Como Dios tengo un plan de paz duradera (eterna): mataremos a
todo el mundo hasta que sólo quedemos los tres mosqueteros y vos, nuestro
representante en la tierra; pero como representante que sois tenéis que decir
lo que yo os diga, porque de lo contrario deberemos hacer caso a Federico Grillo
que ha dicho que los católicos, en materia de religión, no deben escuchar lo
que dice el Papa, sino que su líder religioso a quien deben seguir y obedecer
es la OTAN.
- ¡Virgen mía que inútil es!. Le he dicho más de mil veces que él no es
Dios, que los tres mosqueteros no son la Santísima Trinidad, que democracia es
hacer lo que quiere el pueblo y no un capricho petrolero y sanguinario, que la
virgen no se llama Juana la Loca y que el Dios que hable por mi boca siempre
dirá, para sí y para todos sus seguidores: "No matarás. No a la Guerra.
No a la violencia. No a la ingerencia. No a la agresión. No a la agresividad.
¡Basta ya de muertes en mi nombre! Sí a la paz. Sí a la Vida. Sí al amor.
Sí al bien". ¡Más de mil veces y aún no ha aprendido la primera
palabra, virgen santa!
Va José Mari I, el peligroso, conduciendo su Ferrari Testaloca por el carril contrario de la autopista Madrid-París y escuchando la radio. De repente se interrumpe la música y un mensaje anuncia: "¡Atención conductores de la autopista París-Madrid extremen su cuidado: Hay un loco en esta autopista que va conduciendo por el carril contrario!". Y José Mari, tras su bigotín, refunfuña: "¿Cómo que uno? ¡Todos, todos!"
Mon aimé ami Chirac, ne vous trompez pas! L'Espagne a dit, bien fort: "Non a la guerre!"