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JUAN
JOSÉ MILLÁS
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón,
está felicitando las fiestas con una cita de Rilke que dice así:
"El que ha osado volar como los pájaros, una cosa más debe
aprender: a caer". Es una lástima que haya contaminado unos versos
tan bellos con su biografía. Para mí, ya nunca volverán a significar lo
mismo. Usted coge un verso de Góngora, lo coloca en un anuncio de jabón
líquido para lavavajillas y se ha cargado el verso sin mejorar por eso la
eficacia limpiadora del jabón. No estamos seguros de lo que Ruiz Gallardón
ha querido decir al colocar las palabras sagradas de un poeta en su rústico
mensaje navideño, pero lo cierto es que ha hecho polvo el poema sin
mejorar por eso su propia existencia. Ahí está, para corroborar mis
palabras, Ana Botella, a la que incluyó en su día en el número tres de
la lista electoral y que en la actualidad ejerce de consejera de Asuntos
Sociales. No caben en el mismo ayuntamiento Rainer María Rilke y Ana
Botella. Gallardón debería haber elegido entre uno u otra. Su afán por
tenerlo todo es lo que le ha hecho caer. Eso, en el caso de que se refiera
a sí mismo, pues la cita podría estar dirigida a Aznar. Ahora bien, ¿ha
volado Aznar como un pájaro durante estas dos legislaturas? ¿Esa suerte
de aleteo que todos le hemos visto efectuar, a veces con verdadera aprensión,
corresponde al de un pájaro? Convendría, en todo caso, especificar a qué
tipo de pájaro se refiere, pues no es lo mismo un águila que el que
usted está pensando. Otra posibilidad es que Ruiz Gallardón se refiriera
a la gaviota del PP, aunque no hay síntomas por el momento de que vaya a
caer. Al contrario, según las encuestas, está mejor que nunca.
Lo que revela, en todo caso, la felicitación del alcalde es que a la
gente le vuelve loca transmitir la impresión de que ha dicho algo cuando
abre la boca. Se dicen tan pocas cosas (aunque se habla tanto) que aquél
que logra pronunciar unas palabras con significado se convierte en un héroe.
Ruiz Gallardón ha tirado de un poeta universal para impresionar y lo ha
conseguido, pues anda todo el mundo dándole vueltas a la cita para ver qué
ha querido decir. El problema es que a lo mejor no lo sabe ni él.
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