|
. |
Educación Jalones del Camino Jalones
del camino en construcción
En
una entrevista de 1984, a propósito de la actitud del escritor, Jorge
Luis Borges destaca la exigencia de humildad: "Recuerdo unos
famosos versos de Kipling en "If" que dicen que uno debe
enfrentarse con el fracaso y con el éxito y tratar del mismo modo a
esos dos impostores. Porque son impostores, porque nadie fracasa tanto
como cree ni tiene tanto éxito como cree".
Pensamos
que esta opinión de Borges sobre la escritura puede hacerse extensiva a
las demás actividades. ¿Acaso la vida de las personas es otra cosa que
una trama de aciertos y errores? Hablar de éxito y de fracaso supone
esgrimir antiguas categorías autoritarias que se han desmoronado hace
tiempo junto a las grandes palabras con que manifestaban su nefasto
despotismo. La complejidad de cada caso singular se inscribe en la
complejidad de un universo donde la incertidumbre y el azar son factores
ineludibles. No existe la determinación absoluta y apriorística en la
historia individual ni en la de los pueblos.
El
proceso creativo
Si
aplicamos este pensamiento a nuestra actualidad nacional comprenderemos
que así como todo lo sucedido hasta ahora no nos prefigura para
siempre, tampoco ha ocurrido en vano. La trama de acierto y error no
puede ser borrada de plano y mesiánicamente tildada de
"fracaso". No descartemos lo que tenemos, más bien
aprovechemos los errores cometidos.
"En
lugar de posar como profetas debemos convertirnos en forjadores de
nuestro destino. Debemos aprender a hacer las cosas lo mejor posible y a
descubrir nuestros errores. Y una vez que hayamos desechado la idea de
que la historia del poder es nuestro juez, una vez que hayamos dejado de
preocuparnos por la cuestión de si la historia habrá o no de
justificarnos, entonces quizás, algún día, logremos controlar el
poder" (Karl Popper, La
sociedad abierta y sus enemigos ).
Buscando
el camino a la India tras el sol poniente, Europa se topó con América
sin vislumbrar siquiera adónde iría a parar en su aventura. La
creación científica y técnica suele emprenderse de manera similar, en
un cruce de hipótesis y sueños, de intuiciones y ejercicio de la
razón. El proceso incluye el error, que no sólo es inevitable sino a
menudo positivo.
Diversas
teorías se pronuncian sobre la génesis de toda obra. Hay las que
apuestan a una suerte de epifanía o mágica iluminación; otras, a la
continuidad del esfuerzo. Seguramente, ambas se combinan en una
prolongada gestación. Los escritores saben bien que la escritura es en
gran parte rescritura: escribir es corregir.
Por
su parte, el conocido arquitecto Christopher Alexander, en sus Notas
sobre la síntesis de las formas, manifiesta que la única manera de
lograr el ajuste adecuado entre un proyecto y sus requisitos es ir
eliminando las fallas o deficiencias al tiempo que se las descubre: no
existe la vía directa o la deducción automática cuando se trata de
satisfacer la complejidad de ciertos requerimientos. La obra, aun la
obra maestra, exige un proceso de depuración.
El
proceso constructivo "depuración" fue analizado por Jean
Piaget hace más de medio siglo, cuando estableció las bases de su
epistemología genética, y su discípulo Seymour Papert, investigador
en el campo de la educación y las computadoras, lo puso en práctica,
entre otros, al crear el lenguaje Logo en el MIT. La exigencia de ir
corrigiendo ( debugging ) a medida que se prueban los programas es decisiva en la
adopción del uso de las computadoras en los ambientes educativos.
Aunque
el filósofo Karl Popper no se ocupó específicamente de la educación,
sus hipótesis sobre la progresión de la capacidad cognitiva lo sitúan
en la avanzada de Piaget, al que remite con frecuencia. Para Popper la
internalización del conocimiento y su acrecer dependen de sucesivas
conjeturas y refutaciones, método que configura el primero y
fundamental de los procesos de aprendizaje.
Bases
del aprendizaje
En
tal sentido, escribe: "Pero a mí me parece que lo esencial al
pensamiento "creativo" o "inventivo" es la
combinación de un intenso interés en algún problema (y por lo tanto
la disposición a ensayar una y otra vez) con una fuerte facultad
crítica; con una disposición para atacar aun aquellas presuposiciones
que para un pensamiento menos crítico determinan los límites del rango
a partir del cual son seleccionadas las pruebas (conjeturas); con una
libertad de imaginación que nos permite vislumbrar fuentes
insospechadas de error: posibles prejuicios que necesitan examen
crítico" ( Búsqueda sin
término ). Es decir, para Popper, "el proceso de aprender
consiste principalmente en correcciones a expectativas que no se
cumplen" y que son, justamente las que desencadenan el proceso de
ensayo y error.
También
Papert ha insistido en que no se debe temer al error sino que hay que
utilizarlo al testear críticamente los resultados de determinadas
operaciones o acciones: "Los errores nos benefician, porque nos
llevan a estudiar lo sucedido, a comprender lo que anduvo mal y, a
través de la comprensión, a corregirlos".
En
suma, no hay hacer sin error. El error es a la vez inevitable y fecundo.
Estigmatizarlo condena a ignorar cómo se ha llegado a los grandes
aciertos.
En
la coyuntura actual deberíamos reconocer los errores cometidos y
trocarlos en jalones de un camino en construcción. Habría que emular
el espíritu pragmático de Sarmiento, que prefería la posibilidad de
errar a la inactividad, ya que para él no existía peor error que no
hacer. "Hágase una ley mala, pésima, pero póngase mano a la
obra." Y también, con fuerza de coloso: "Hay que hacer las
cosas aunque en el principio no se comience muy bien (en el camino se
componen las cargas); es menester salir de viaje temprano, al alba
grande aunque luego nos detengamos hasta que aclare [...]. Todo está en
principiar, y andando a favor del viento [...] éste ayudará".
Actualidad
argentina
Claro
que estas cosas fueron escritas hace alrededor de un siglo y medio y
desde entonces mucha agua corrió bajo los puentes y, arriba, algo de
sangre. Por eso, a fin de no desmadrarnos, lo de Sarmiento, que fue
grande, debe conciliarse con el consejo de Popper de no posar como
profetas sino forjar el propio destino. Sarmiento debe ser leído a
partir de nuestro doloroso presente y, sin soltar lastre
irresponsablemente, es decir, elaborando y madurando las experiencias
anteriores, abocarnos a la participación activa.
Ortega
y Gasset lo asentó también: "La auténtica plenitud vital no
consiste en la satisfacción, en el logro, en la arribada". Y se
remitió a Cervantes, que prefería el camino a la posada y le hacía
decir a su Quijote: "Mis arreos son las armas, mi descanso el
pelear".
Demos
batalla entonces cada día, aun desde nuestros desaciertos, para
superarlos. No estamos a la intemperie. Contamos con un territorio
privilegiado y fecundas bases de educación y cultura donde abrevar, aun
en mitad de la travesía. Y contamos antes que nada con nosotros, más
allá de las diferencias que nos enriquecen, igual que contó con sus
amigos aquel gaucho de a pie en el desierto, cuando el tigre cebado lo
tuvo más de dos horas balanceándose en un algarrobillo y el hombre
estuvo a punto de caer de extenuación en esas fauces que, por otra
parte, lo fascinaban, según narra la apertura de Facundo
.
Información
de Quaderns
Digitals:
|