"El monastir vei" (“Monasterio Viejo”), el
Convento de Jesús.
La
primera solicitud de los frailes menores para la
fundación un convento en Llucmajor data del
año 1576. La iniciativa surgió del convento de
Jesús, extramuros de Ciutat, fundado tiempo
atrás por un llucmajorer, el P. Catany.
Desde allí llegaban predicadores y otros hermanos a
captar en las posesiones del término. Pronto se
construyó un pequeño convento y el pueblo empezó a
aportar donaciones para las misas.
La
cofradía de San Francisco, que había sido creada en
la parróquia de Llucmajor unos veinte años
atrás, fue trasladada al convento con el visto bueno
del obispo, Fr. Simó Bauçà. Mientras se construía,
algunos feligreses preparaban sus sepulturas en el
nuevo lugar sagrado.
La
iglesia era, sin duda, pequeña, pero ya tenía
algunos altares o algunas imágenes: de San
Francisco, de la Purísima... Una de las nuevas
cofradías honraba la Concepción Inmaculada de Maria,
vocación netamente franciscana, defendida por Ramon
Llull y por los franciscanos mallorquines de forma
especial. Sabemos también que en aquella época ya
funcionaba la Tercera Orden Franciscana Seglar.
Entre sus miembros contaban con una joven Sor
Catalina Clar y Vidal, que más tarde moriría con
fama de santidad - 1643 - y seria, finalmente,
enterrada a la capilla de San Antonio.
Del monasterio viejo al convento nuevo.
Los
frailes no quedaron satisfechos con el emplazamiento
del Convento de Jesús, tal vez por estar alejado del
pueblo o bien porque el agua en aquel lugar
resultaba insuficiente para acometer la construcción
de un convento mayor. No conocemos las razones
decisivas.
El
monasterio tuvo una historia breve, poco menos de 8
años. De él queda ahora el nombre de una calle. El
nuevo solar resultaba más ventajoso. Estaba dentro
de la zona conocida como el
Cuadrat,
en la zona oriental del pueblo y mejor situado para
poder proveerse de agua del canal de Son Reus
y además, la posibilidad de contar con un gran
huerto propio no podía desaprovecharse. La buena
relación entre frailes y autoridades se restableció
pronto y siguieron subvencionando la escuela que
poseía también el convento.
Construcción de la iglesia.
Durante la primera mitad del siglo XVIII, los
Franciscanos Observantes de Mallorca estaban en
plena época expansiva y constructiva. Los conventos
de St. Antoni de Padua de Artà (1581), el de
St. Bonaventura de Llucmajor (1598) y el de
St. Bernadí de Petra (1607) se construían a
la vez. La construcción de la iglesia de St.
Bonaventura se llevó a cabo aproximadamente
entre los años 1620 y 1656 .