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Los religiosos de la Tercera
Orden Regular de Penitencia de San Francisco de Asís tienen
su origen a finales del s.XIII, con un estilo de vida
entroncado en el movimiento penitencial franciscano, de
carácter laico. A partir del año 1.443, se convirtieron en
Congregación General de carácter regular gracias al papa
Eugenio IV.
La Tercera Orden Regular,
extendida en Italia, Francia, Croacia y España entre otros
países tuvo varias reglas de vida. Entre ellas la más
conocida fue la de León X, de 1.521. La Orden fue reformada
durante el reinado de Felipe II, aún cuando mantenía una
dependencia de los Frailes Menores.
A finales del Antiguo Régimen
estuvo presente en varias provincias pero no tuvo nunca
conventos en Mallorca. Con la desamortización de Mendizabal
desapareció como Orden en el Estado Español.
En Mallorca, la T.O.R. se
restauró en el convento franciscano de Sant Bonaventura de
Llucmajor, cuando en 1.878 iniciaron vida de comunidad
Antoni Ripoll, Macià Cardell y Joan Garau, miembros todos
ellos de una congregación de laicos de carácter local.
A
partir de 1.878 adoptaron un estilo de vida parecido al de
los terciarios seglares franciscanos y se dedicaron a la
enseñanza, catequesis y a los servicios religiosos de la
iglesia del ex-convento de Sant Bonaventura. Con el tiempo
se convirtieron en la Tercera Orden Regular, uniéndose en el
año 1.906 a la Tercera Orden Regular de penitencia de San
Francisco, con sede en Roma, a San Cosme y Damián. Una orden
de derecho pontificio que además constituyó el grupo de
Mallorca como Provincia religiosa, manteniendo la autonomía
y su sede en Mallorca, deseo expreso del obispo Campins.
La Provincia española de
Inmaculada Concepción seria el nombre que tendría aquella
congregación a partir de 1.906. Es en este momento cuando
empieza la expansión por Mallorca, donde fundaron conventos
en Artà (1897), Palma (1.906), Inca (1.909), Santuario de
Cura (1.913) y la Porciúncula (1.914).
En cambio, a partir del años
veinte empezaron las fundaciones fuera de Mallorca: Roma,
Tejas (1.924), Viena (1.936), Madrid (con varias fundaciones
a partir de 1.940), Toledo (1.942), México y Brasil (1.951),
Barcelona (1.952) y Perú (dónde a partir de 1.961 además de
una parroquia en Lima, se encargan de la prelatura
apostólica de Huamachuco.)
La Identidad propia de los
Franciscanos de la Tercera Orden Regular es la enseñanza, el
ministerio parroquial, las obras de misericordia, la
proximidad a los necesitados del cuarto mundo y las misiones
en tercer mundo, todo dentro de la espiritualidad
franciscana, siendo portadores de la Paz, el bien y la
reconciliación y la alabanza a Dios por toda la Creación.
Esta espiritualidad estuvo siempre arraigada dentro la
tradición penitencial de la Orden. |