Hace mucho, mucho tiempo (28 años)…en una galaxia muy, muy lejana (Valencia) vino al mundo un niño al que sus padres llamaron Aníbal, en memoria de una conocida entonces marca de sopas de sobre. Desde muy niño, Aníbal destacó entre sus compañeros por su introspección y su mal carácter en general; por este motivo solía pasar mucho tiempo dedicado a actividades que no requirieran la presencia de prójimo, tales como dibujar, ver televisión o filosofar.

       A la edad de los granos, el insigne profesor Bernardino Sánchez Semper, de la Escuela de Artes aplicadas de Castellón, descubrió el gran talento del joven para evadirse (no necesitado de ninguna sustancia) del mundo real y zambullirse sin complejos en su propio y confortable océano de fantasías oníricas. Es en el fondo donde encuentra Aníbal el filón de imágenes que captura luego con su afilado arpón de grafito HB.

       Desde hace unos años enseña a los demás como es una cabeza por dentro y las diferentes maneras de dibujar a una persona y que parezca una coliflor. Ha colaborado en la ilustración de numerosos libros (3) de cuentos populares valencianos y mallorquines y actualmente prepara la edición de “El Fabuloso Mundo”, una epopeya en prosa escrita e ilustrada por él mismo.