VIOLENCIA DE HIJOS A PADRES
Documento de Reflexiones Clínicas
a partir de 5 Sesiones Experimentales
con un
Grupo de Autoayuda de Padres
víctimas de malos tratos filiales
Palma de Mallorca, Junio 2001
1.CÓMO
SURGE Y EN QUÉ CONSISTE LA EXPERIENCIA GRUPAL
El
Grupo de Autoayuda para Padres y Madres de hijos con problemas de agresividad
y violencia familiar, se inició en el Centre noos
de Terapia Familiar a partir
de 4 familias que habían realizado consultas terapéuticas
en el Centro durante un determinado período de tiempo. Participaron
2 madres (una separada y otra viuda) y 2 Parejas de Padre/Madre (una reconstituida
y otra original).Durante los meses
de Febrero y Abril de 2001 se llevaron a cabo 5 sesiones grupales quincenales
de 2’30 h. de duración.La
coordinación del Grupo corrió a cargo de dos psicólogos
clínicos: Carles Panadès (terapeuta familiar y director del
Centre Noos) y Guillermo Morales (terapeuta y especialista universitario
en Hipnosis).
2.PORQUÉ
UN GRUPO DE PADRES?
El
grupo de Padres surge a partir de una serie de consideraciones:
ØLa
constatación de que las respuestas terapéuticas, ya sean
de orientación individual o familiar o la combinación de
ambas, no resultaban satisfactorias en cuanto a lograr cambios apreciables
tanto en la conducta del hijo respecto a sus padres, como en la respuesta
de éstos a dicha conducta.
ØLa
constatación clínica en nuestra consulta de que, a pesar
de no lograr los cambios deseados en la conducta del hijo y en la convivencia
familiar, ante una actitud terapéutica de apoyo, aceptación,
comprensión, diálogo y aliento en sus dificultades, los padres
la apreciaban sobremanera y solicitaban la continuidad de la consulta.
ØLa
constatación de que, al lado de las diferencias específicas
y características de cada situación familiar, había
bastantes elementos compartidos que las hacían muy parecidas:
-experiencias
previas de consultas y terapias previas con diferentes profesionales (de
la psicología, de la educación, de sanidad o de Servicios
sociales) con una cierta connotación culpabilizante hacia los padres;
-sentimiento
de frustración y fracaso como padres, de impotencia y culpa, de
profundo cansancio y angustia al no saber ya cómo actuar, qué
hacer, dónde acudir y de preocupación por el futuro;
-visión
“persecutoria” (“lo hace para fastidiarme”) del hijo respecto a los padres
y viceversa; alternando con breves períodos de necesaria “esperanza”
de que la situación iba a cambiar
-inadaptación
y fracaso escolar de los hijos con sucesivos y fracasados cambios de colegios
(privados y públicos);
-sentimiento
de falta de respuesta o soluciones por parte de las instituciones (Escuelas,
Centros de Salud Mental, Servicios Sociales y de Protección del
Menor, Justicia, etc.);
-Entrada
en un procesos de “víctimización” al sentirse “blanco” permanente
de conductas de sus hijos que pueden ser catalogadas de auténticos
malostratos: insultos, desprecios, humillaciones amenazas, chantajes,desobediencias
reiteradas a las normas, rotura de mobiliario en momentos de tensión,
exigencia permanente de dinero, etc..
3.NECESIDADES
Y SOLUCIONES
Tal
como queda reflejado en el apartado anterior, las situaciones en las que
se producen malostratos a los padres por parte de los hijos distan mucho
de ser simples. Partiendo de las investigaciones actuales sobre el fenómeno,
se puede afirmar que existen diferentes causas y correlatos en la Agresión
Infantil y Juvenil
-Factores
biológicos, genéticos o neuropsicológicos individuales
-Factores
psico-emocionales, sociales y cognitivos (los niños agresivos suelen
atender a señales hostiles, infieren intenciones hostiles y soluciones
agresivas),
-Factores
familiares: prácticas parentales disfuncionales, disrupciones y
conflictos familiares, psicopatologías de los padres, monoparentalidad,
estresores económicos, laborales, etc.
-Influencia
del grupo de compañeros o Iguales (subculturas urbanas),
-Factores
académicos o escolares,
-Incidencia
de los valores socio-culturales imperantes de incitación al consumo
infantil y juvenil, competitividad y violencia generalizada en medios de
comunicación, etc.
-Elementos
socio-económicos y sociodemográficos: vecindad y comunidad,
etc.
Por
tanto, el abordaje del Problema deberá tener en cuenta la complejidad
del fenómeno y contener respuestas combinadas y compactadas que
contemplen diferentes niveles: social, educativo, asistencial, terapéutico,
judicial. Las experiencias en el tratamiento están demostrando que
los recursos habituales y al uso no obtienen ningún tipo de resultado
sino más bien al contrario: las diferentes instituciones y recursos
(escuelas, salud mental, servicios sociales,protección
de menores, juzgados, etc.) ante su incapacidad para ofrecer respuestas
satisfactorias, se echan “la pelota” (el problema) de uno a otro mientras
las dificultades (del menor y sus padres) van amplificándose por
momentos.
No
es objeto del presente documento profundizar en la totalidad de las medidas
adecuadas para el abordaje de un problema (“la violencia y el maltrato
de hijos a padres”) que empieza a convertirse ya –como ha ocurrido con
el fenómeno de la violencia doméstica- en una pandemia social.
Baste decir que en una macroencuesta realizada por el Instituto de la
Mujer en 1999, 80.000 mujeres reconocieron ser maltratadas por sus
hijos y atribuyeron estas conductas a la educación permisiva, la
crisis de valores y la pérdida de autoridad en la familia.
Desde
nuestra experiencia como psicólogos clínicos y sociales y
como terapeutas familiares (en el ámbito público y privado),
esbozaremos, sin ánimo de ser exhaustivos, algunos de las líneas
de intervención y recursos que consideramos mínimos y básicos
para ir más allá de la indefensión, la impotencia
y la frustración que hemos compartido padres, menores y profesionales.
Dejaremos de lado las medidas socioeducativas y nos centraremos en los
recursos y necesidades de tipo Terapéutico y Judicial.
MEDIDAS
TERAPÉUTICAS ESPECÍFICAS
Es
importante señalar que las medidas terapéuticas que se proponen
será eficaces y tendrán más posibilidades de éxito
en tanto en cuanto se cumplan dos condiciones básicas:
1)Los
profesionales responsables deberán tener una formación
específica suficiente y una experiencia clínica y
terapéutica importante.
2)Las
diferentes medidas terapéuticas deberán implementarse todas
a la vez de forma compactada, intensiva y acotada en el tiempo a
partir de una prescripción judicial.
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EQUIPO
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en Crisis (24 h.) |
Contención
de la tensión familiar Apoyo
a la primera intervención policial, judicial y/o social Información,
orientación y Derivación a los recursos específicos |
1
Psiquiatra |
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Contención
Emocional Estrategias
de afrontamiento Habilidades
parentales-educativas Comprensión
y Redefinición del conflicto Trabajo
sobre las “capacidades” de los hijos |
1
Psicólogo o Trabajador Social –Terapeuta |
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Habilidades
de autocontrol Alternativas
a la conducta agresiva Habilidades
de afrontamiento de conflictos Habilidades
de comunicación asertiva |
1
Psicólogo – Terapeuta |
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(Familia
nuclear y Extensa, Red de Agentes socioeducativos y judiciales) |
Mediación
en los conflictos intra familiares Búsqueda
de mecanismos o espacios de “respiro” para padres e hijos Colaboración
familias y recursos socioeducativos laborales |
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Psicoterapias
específicas Apoyo
farmacológico (antidepresivos,
ansiolíticos, neurolépticos) Ingresos
Hospitalarios o en Comunidad T. |
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MEDIDAS
JUDICIALES ESPECÍFICAS
vDefinición
operativa del problema
Dentro
de la complejidad relacional, es necesario que jueces y fiscales consideren
y definan de forma clara, inequívoca y sin cortapisas la conducta
violenta y agresiva del menor como una forma de “maltrato”(físico
y/o psicológico) a sus padres. En este sentido, la valoración
de cada caso por los Equipos Psicosociales de los juzgados deberán
ayudar a definir y concretar:
otipologías
de acoso, agresión o maltrato
oconsecuencias
y efectos respectivos (en el menor y en sus padres)
oDiagnóstico
individual y familiar
oConsideraciones
y orientaciones psicosociales para la toma de medidas judiciales adecuadas
Una
vez valorada la conducta de maltrato, resulta necesario que jueces y fiscales,
dentro de una línea de interpretación cada vez menos "reglamentarista"
y "judicial", y más flexible dentro del marco legislativo actual
sobre Menores (de reforma y protección), empiecen
a poner en práctica medidas “imaginativas” que vayan más
allá de las medidas “oficiales” ya conocidas. Se trata de empezar
a prescribir “nuevas y específicas soluciones para un problema –
o delito- nuevo”dictando sentencias
que contemplen:
vMedidas
de “respiro”
(o “tiempo muerto”) para los padres (y para el menor): alejamiento o separación
temporal del menor del domicilio familiar:
oEn
Familia Extensa
oEn
Red Social
oEn
Familia Externa de acogida temporal
oEn
Colegios con régimen de internado
oEn
Centros de Acogida (preferentemente privados o concertados)
vMedidas
de Reparación por parte del menor agresor
oReconocimiento
explícito de las conductas de maltrato
oReconocimiento
de sus efectos en la familia
oReconocimiento
de sus efectos en sí mismo
oExpresión
de arrepentimiento (ante Familia y agentes sociales)
oAcciones
de compensación o indemnización
§directas:
actividades diversas de compensación a los padres
§indirectas:
trabajos para la comunidad, ONG, etc
vMedidas
de Tratamiento de la conducta agresora
oTerapia
Familiar, Individual, y Grupal
oValoración
Neuro-Psiquiátrica de un Tratamiento Farmacológico
oIngreso terapéutico hospitalario –o en comunidad terapéutica tipo Proyecto Joven- según los casos.