Portada de un CD del pianista 

 

  

  Boris Berezovsky,  piano

  Lugar: Claustro de santo Domingo (Pollensa)
  Fecha: 24 de julio de 2004

   Calificación: * * * * 

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   web del Festival de Pollensa

 

         

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  Brioso virtuosismo 
          
         Un nuevo encuentro con la esencia de la música. Un hombre y un instrumento. No puede faltar en ninguna temporada un concierto, al menos, de piano solo. El piano en el escenario, a la espera del intérprete, parece decirnos que él solo se basta para comunicar toda la emoción de la música. Esta noche es Boris Berezovski el encargado de lograrlo. El joven pianista ruso, que viene precedido de magníficas críticas, actuaba en el cuarto concierto del Festival de Pollensa (www.festivalpollenca.org).

Empezó con Sonetto 123 del Petrarca de Listz, donde reconocimos su virtuosismo, para seguir descubriendo bellezas ocultas en 5 estudios de Chopin, dos de ellos interpretados sólo con la mano izquierda. Acabó la primera parte con La Valse de Ravel, en donde supo transmitir el ritmo dulce del comienzo y las enormes resonancias dramáticas en un final apocalíptico.

   En la segunda parte estuvo, quizá, lo mejor de la noche en la sonata nº 2 de Prokofiev.
Berezovski es, en efecto, un gran pianista, que sabe moverse desde las más íntimas sutilezas hasta los más briosos pasajes, pero creo que en éstos, disfruta más que en aquellos.

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