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David Rennion,
violonchelo Calificación: * * *
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| Tarde de suites | ||
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El
concierto que ofreció David Runnion en una fría tarde de sábado
y ante un limitado auditorio, se componía de dos suites para
violonchelo solo. La primera era la que Benjamín Britten escribiera
para su estreno por Mstislav
Rostropovich en 19??. Esta obra, de difícil escucha, con continuos
cambios y saltos imprevistos, se desarrolla en siete movimientos -uno de
los cuales todo en pzzicato- es una pieza en que sus variaciones
sorprenden y hasta desconciertan al oyente. El interprete actuó con el
brío y la intensidad que, parece ser,
requiere la partitura.
En
la segunda parte nos reencontramos con la primera suite para violonchelo
de Bach, obra de profunda belleza, además de alegre y animada. La
ejecución remarcó el carácter de suite de danzas -minueto, zarabanda, alemande, etc- en que se basa la obra,
resultando una interpretación amable y de gran viveza. Así terminó la
música, no hubo bises. |
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