Auditorio Kursaal en San Sebastián, la mañana del concierto (foto: José Ángel) |
Orquesta Sinfónica de
Euskadi Director, Gilbert Varga Obra: "Un Requiem Alemán" de Johannes Brahms
Lugar: Auditorio Kurssal,
San Sebastián Calificación: * * * *
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| Un Brahms grandioso | ||
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Era el último concierto de la 65 edición de la Quincena Musical Donostiarra y nuestra ocasional estancia en San Sebastián esos días nos permitió asistir a él. El Requiem Alemán de Brahms es una obra honda e intensa que expresa el dolor y la belleza para hacer renacer la esperanza. La partitura es de tal riqueza que admite diversas lecturas. Gilbert Varga, que dirigió de memoria este inmenso fresco sinfónico-coral brahmsiano, consiguió una interpretación con una gran carga emocional transmitiendo todo el espíritu de esta música dolida pero esperanzadora. El Orfeón Donostiarra impresiona con su canto limpio y perfecto, de una gran técnica, empaste y calidad vocal. Su aportación no fue pequeña porque intervino en los seis movimientos de que consta la obra. Al escucharle se explica la enorme fama de esta agrupación modélica que es reclamada por los mejores directores y festivales de todo el mundo. La Sinfónica de Euskadi me pareció una orquesta solvente, totalmente a la altura de la grandiosidad de la obra. Los solistas estuvieron correctos demostrando que son artistas de gran entidad. Fue un acierto proyectar la traducción del texto en una pantalla en la parte superior del escenario porque así se va entendiendo mejor cada movimiento. Otro aliciente para asistir a este concierto estaba en conocer el famoso auditorio Kursaal obra del arquitecto Rafael Moneo que es una obra estéticamente arriesgada pero cómoda para el espectador, de buena acústica, con un gran aforo de 1800 localidades, que estaban totalmente ocupadas. |
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