O R I E N T A R S E

E N   E L   C I E L O

 

Introducción 

    Encontrar constelaciones es un estímulo para cualquier principiante, y que todos hemos pasado por ello como una aventura frente al reto del cielo oscuro que tenemos encima de nosotros para cualquier noche.  La clave consiste en identificar las más brillantes y luego saltar de estrella a estrella según las direcciones que tienen y que se expone en esta página. Empecemos con la aventura.

    Orientarse en el cielo puede resultar al principio bastante desalentador, por la dificultad de empezar a localizar formas y figuras, pero en realidad no es más difícil que leer un mapa de carreteras y una pequeña dosis de relajación. Las estrellas durante cualquier noche parecen que deambulan suavemente por el cielo, y además, mañana por la noche semejarán las mismas. Pero ¿cómo encontrar el camino a un punto determinado en un cielo tan inmenso y abarrotado de estrellas? Muy fácil, una estrella como referencia y luego saltar de una estrella a otra.

 

Encontrar el norte 

    Para los habitantes del hemisferio norte el cielo presenta una estrella brillante cerca del polo norte celeste, que es un buen punto para iniciarse.

umifind.gif (1628 bytes) Podemos intentar localizar la Osa Mayor o Ursa Major en nuestros cielos septentrionales durante las noches de primavera y otoño. Luego mentalmente dibujamos una línea imaginaria que una las dos estrellas más brillantes de la osa que corresponden a las estrellas Dubhe o a de color naranja claro de magnitud 2 y Merak o b de color blanco de 2.4; y alárgala cinco veces y ahí estará la estrella polar o Polaris de magnitud 2.1 y de color amarillo claro en la constelación de la Osa Menor o Ursa Minor.

    Pero si nos encontramos en las estaciones de otoño e invierno nos debemos orientar por la constelación de Cassiopea.

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     Localizadas la Osa Mayor y la Osa Menor, encontramos Casiopea en la parte diametralmente opuesta a la Osa Mayor, imaginamos una línea desde la preciosa doble visible a simple vista de la Osa Mayor o z o Mizar de magnitud 2.4 y de color blanco y su estrella doble Alcor de magnitud 4.0 hasta la estrella polar y ahí continuamos la línea imaginaria al otro lado de la polar; y ahí está la constelación de Cassiopea o Casiopea. Su forma es peculiar ya que según la época del año en que la observemos tendrá forma de M o forma de W.

 

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     Al principio hemos partido de las dos estrellas más brillantes de la Osa Mayor para localizar la Polar o Polaris de la Osa Menor, pero si continuamos con la línea imaginaria acabaremos localizando la preciosa constelación en forma de casa con tejado de Cefeo o Cepheus. Cuya estrella que hace de tejado se llama Alrai de magnitud 3.4 y de color débilmente anaranjada. La más brillante de la constelación se denomina Alderamin y es blanca de magnitud 2.6 y estará cerca del Polo norte Celeste dentro de 5.500 años.

Encontrar el sur 

    Para un observador del hemisferio sur no resulta nada fácil localizar el polo sur celeste ya que no está jalonado por estrellas brillantes, pero existen diversos caminos interesantes para localizarla.

 

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     El más fácil es alargar el largo brazo de la Cruz del Sur o Crux cuatro veces y media para acercarse al polo. Éste está muy cerca, señalado por la estrella s Octantis u Octante que resulta demasiado débil para ser útil.

 

 

Viajes primaverales boreales y otoñales australes

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     Localizada la Osa Mayor puede ser un buen guía para identificar otras constelaciones. Si seguimos la línea curva de la cola de la Osa llegaremos a una estrella brillante llamada Arcturus en la constelación de Bootes o Boyero de magnitud 0.2 y de color anaranjada, es la quinta estrella más brillante y es visible durante muchos meses del año. Dista 35 años luz.

 

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     Pero aún hay más, ¡sigamos la línea imaginaria! y ¿qué encontramos?. Pues se trata de la estrella Spica o a de la constelación de Virgo o la Virgen. Su magnitud es de 1.2 y de color azul claro, es una de las estrella más bellas del cielo, muy conocida por los navegantes a causa de su posición aislada que le hace todavía fácil de localizarla. Está situada a una distancia de 217 años luz, es decir, que la luz que estamos viendo ahora hace 217 años que partió de la estrella.

 

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     Sigamos en la Osa Mayor, y en concreto en la cabeza de la Osa o en el cazo. Si prolongamos una línea imaginaria en sentido contrario a la polar y partiendo del cazo localizaremos la preciosa estrella Regulus o a de la constelación del León o Leo. Su forma es característica y no hay duda alguna. Regulus, su estrella más brillante, tiene un brillo de 1.3, de color azul claro y se halla a una distancia de 67 años luz. Durante el mes de noviembre es visible en esta constelación las lluvias de meteoritos de las leónidas, que suelen ser espectaculares.

 

 

Viajes invernales boreales y veraniegas australes

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     Entre los meses de Noviembre y Febrero, podemos localizar fácilmente la preciosa constelación de Orion, una de las joyas más maravillosas del cielo, formada por estrellas muy brillantes, dos de ellas de primera magnitud y cuatro de segunda y fáciles de localizar. Destaca la estrella rojiza Betelguese o a Orionis a 466 años luz, es una supergigante unas 400 veces más grande que el Sol. Rigel o b, de magnitud 0.3 de color azul claro a 1305 años luz. g o Bellatrix de brillo 1.7 y color blanco azulado a 326 años luz, y Saiph o k de color azul claro y magnitud 2.2 a 1305 años luz.  Y en medio del rectángulo vemos las denominadas tres Marías o cinturón de Orión formadas por Mintaka, Alnilam y Alnitak, todas de color azul, muy jóvenes y situadas a la misma distancia 1305 años luz.

 

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     Localizada Orion si imaginamos una línea que parta del cinturón de Orión localizaremos sin problema a la estrella más brillante de nuestros cielos, a Sirius. Sirius se halla en al constelación de Can Mayor o Canis Major. Su magnitud es de -1.5, color blanco con reflejos azules que se halla a sólo 8 años luz. Es brillantísima y algunas veces se la ve emitir reflejos iridiscentes, verdosos o rojizos; pero esto ocurre solamente cuando está baja sobre el horizonte, y, por lo tanto, a un fenómeno puramente atmosférico. Para los egipcios era Isis y su salida en el horizonte poco antes de la salida del Sol, fenómeno que se produce a principios de Septiembre representaba el inicio del año y la crecida del Nilo, fundamental para su desarrollo como civilización.

 

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     Pero sigamos por el camino de Orion.   Si por el contrario la línea imaginaria la dirigimos en sentido contrario a Sirius estaremos llegando a Aldebarán o a de la constelación del Toro o Taurus. Y si continuamos la línea llegaremos a localizar a las siete cabrillas o al cúmulo de estrellas azules de las Pléyades de magnitud cuarta y espectaculares. Aldebarán es de magnitud 1.1, color amarillo anaranjado y se halla a 63 años luz.

 

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     De nuevo localicemos Orion. Partamos de las dos estrellas de arriba y prolonguemos la línea imaginaria unas dos veces y media, y ahí localizaremos a Procyon o a del Can Menor o Canis Menor. Es una constelación pequeña que forma un triángulo inconfundible (triángulo del invierno) con Sirius en Canis Major y Betelgeuse en Orión. Procyon tiene un brillo de 0.5, color amarillo muy claro y se halla a 11 años luz.

 

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   Con Orion al frente y siguiendo la línea desde una de las estrellas del cinturón de Orión en dirección a Betelgeuse, la estrella rojiza por excelencia de la zona, llegaremos a localizar a una distancia de unas cuatro veces a Castor que junto con Pollux forma parte de la preciosa constelación de los Gemelos o Gemini. Ambas estrellas son de parecido brillo, Castor de 1.6 y Pollux de 1.2, blancas a 45 y 35 años luz respectivamente. La distancia entre ellas es casi de 4º 30' y constituye una referencia de medida muy utilizada para distancias angulares.

 

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     Volvamos a la Osa Mayor, que es visible durante estos meses. Si prolongamos la línea como indica la figura localizaremos a una preciosa estrella amarilla denominada Capella o a visible para un observador septentrional durante muchos meses. Se halla en al constelación del Cochero o Auriga. Capella tiene el mismo color que nuestro Sol y se halla a 44 años luz.

 

 

Viajes otoñales boreales y primaverales australes

    A medida que pasan lo meses de veranos para un observador septentrional o los meses de invierno para un austral las constelaciones de veraniegas se desplazan hacia su horizonte oeste y empiezan a salir nuevos grupos por el este.

 

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   Pegasus o el Pegaso o Caballo es la joya de estos cielos. Su forma de gran cuadrilátero formado por cuatro estrellas constituye un asterismo fácil de localizarlo. Formado por Alpheratz, blanca de brillo 2.2;  Scheat de 2.6, roja a 171 años luz;; Markab, azulada de 2.6 a 101 años luz; y Algenib de 2.9 y blanca azulada. Y siguiendo el cuadrilátero localizamos sin problemas Andrómeda o Andromeda.

 

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   Con Pegasus como punto de partida, si seguimos la línea de las dos estrellas del cuadrilátero localizaremos a la Ballena o Cetus. Constelación austral, extensa y débil en estrellas formada por Menkar o a de magnitud 2.8 y color anaranjado situada a 280 años luz y Diphda o Deneb Kaitos o b de magnitud 2.2 de color amarillo intenso a 63 años luz.   

 

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     Pero si seguimos la línea anterior, acabaremos llegando a una estrella brillante denominada Ankaa o a de magnitud 0.2 de color anaranjada y situada a 170 años luz de la constelación del Fénix o Phoenix, constelación conocida desde la antigüedad que representa al ave mitológica que surgía de sus propias cenizas.

 

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   Con Pegasus podemos identificar sin problemas a Cassiopea, alargando tres veces la distancia entre la dos estrellas del cuadrilátero de Pegasus, llegaremos por tanto, a la estrella Caph o b, de magnitud 2.4 y color amarillo claro. La observamos, por tanto, en forma de W y circumpolar para los observadores del hemisferio norte. Para los australes resulta ya imposible detectarla al culminar por debajo del horizonte norte.

 

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   Volvamos de nuevo a Pegasus. Hagamos lo mismo que antes, pero para un observador austral resultará más gratificante. Prolonguemos cuatro veces la distancia entre las dos estrellas del cuadrilátero de Pegaso, y llegaremos a una brillante y preciosa estrella blanca, de magnitud 2.0, Fomalhaut o a del Pez Austral o Piscis Austrinus. Se halla a 20 años luz, es la reina de los cielos otoñales para un observador del hemisferio norte y primaverales para un austral.
    Después del viaje volvemos a encontrarnos de nuevo al principio del año para seguir explorando el cielo y descubriendo más y más constelaciones. A continuación se desglosa las constelaciones que podemos ver durante diferentes meses para llegar a identificar todas que os aseguro resulta muy gratificante.

 

 

Guía mensual 

     No resulta difícil identificar las constelaciones, Podemos empezar como punto de encuentro observar los puntos que tenemos encima de nosotros dependiendo de la época del año en que estamos. Para ellos nos guiaremos en función de los meses.

 

Enero, Febrero y Marzo

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   Empieza el año con las constelaciones de invierno para un observador situado en el hemisferio norte y el caluroso verano para uno austral. La joya es indiscutiblemente Orion, y con Orion podemos localizar Gemini, los canes, Canis Major con Sirius la estrella más brillante del firmamento y Canis Menor. También vemos el Toro o Taurus, Auriga con su preciosa estrella Capella y Perseus para los del hemisferio norte y para los observadores australes la liebre o Lepus, Eridianus o el río y Horologium.

 

Abril, Mayo y Junio

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   Durante los meses de Marzo, Abril y Mayo observamos que las constelaciones del los meses anteriores poco a poco se ponen sobre el horizonte y empiezan a surgir nuevas estrellas no tan brillantes como las anteriores pero sí muy bonitas. Para un observador situado en el hemisferio norte podrá ver el león o Leo, Virgo y Canes Venatici, y para uno situado en el hemisferio sur además podrá ver la Hydra, que es una de las constelaciones más larga como sus satélites tales como el cuervo, la copa, Antlia y Vela.

 

Julio, Agosto y Septiembre

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   Durante las cálidas noches de verano para un observador situado en el hemisferio norte y las frías noches de invierno para un austral el cielo nos cambia completamente, podemos ver la Vía Láctea pasando por el Cisne, Cygnus; el águila o Aquila y el Escudo o Scutum; y para un observador austral llegará a ver Sagitario donde se encuentra el núcleo de nuestra galaxia, el escorpión o Scorpius y hasta la loba o Lupus.

 

Octubre, Noviembre y Diciembre

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   Y finalmente cuando se nos acaba ya el año, durante el otoño boreal y la primavera austral observamos que las constelaciones de los meses anteriores poco a poco se ponen sobre el horizonte oeste y por el este salen otras nuevas tales como el gran cuadrado de Pegaso, Andrómeda, los débiles peces y el carnero Aries. Para un observador austral podrá ver al pez austral con su preciosa estrella Folmanhaut, la grulla y el ave Fenix, todo un precioso espectáculo.

 

 

Polo norte celeste

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   Se trata de constelaciones que son visibles durante todo el año para un observador situado en el hemisferio norte e invisibles para uno situado en el austral. Destaca la estrella polar o Polaris, estrella no muy brillante situada a pocos minutos de arco del verdadero polo norte celeste. Entre ellas destaca la Osa Mayor o Ursa Major y en frente de ella Casiopea en forma de w ó e en función de la época del año. 

 

 

Polo sur celeste

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   No hay estrella polar austral, pero merece la pena el poder observar el rico campo de estrellas que hay en él. Son constelaciones que se pueden observar durante todo el año para un observador situado en el hemisferio sur e invisible para los que viven en el hemisferio norte. Destacan la cruz del Sur o Crux que forma parte de las banderas de Australia y Nueva Zelanda, así como Centarus, el altar o Ara y el Triángulo austral.

Masm © (Ultima actualización 17-oct-2003