Agamenon  M A R T E

  

    A 229 millones de km del Sol y con una órbita de 688 días, Marte es el primero de los planetas que se encuentra más allá del nuestro. Es relativamente pequeño, poco más de la mitad del diámetro de la Tierra, pero su cercanía a nosotros le asegura una apariencia bastante brillante. Tiene dos lunas, Deimos y Fobos, esta última tan próxima a la superficie de Marte que orbita en torno al planeta en 7.5 horas. La atmósfera de Marte es parecida a la de la Tierra. Parece poseer agua y oxigeno y una temperatura en la superficie que pude llegar a los 25ºC. de ahí que sea una posibilidad la existencia de alguna forma de vida tal como la conocemos..

    Durante varios siglos, las características marcianas observadas por el telescopio han generado esperanzas en una civilización extraterrestre. La más importante de ellas es la de los canales, curiosas líneas que parecen demasiado regulares como para ser un fenómeno natural. Las sondas espaciales han dejado en claro que, aparte de un cañón gigante al que se conoce cmo Agathodaemon o Valles Marineris, esas líneas son, cosa decepcionante, productos de una ilusión óptica. Sí ha habido conjeturas más recientes en torno a la formaciones inexplicadas en forma de pirámide que se ven claramente en las imágenes tomadas por satélites.

    Simbólicamente, Marte muestra una coherencia cultural comparada mayor que al de los demás planetas, quizá como consecuencia de su clara tonalidad roja, producida por la concentración de óxido de hierro en su superficie. El rojo ha sido asociado universalmente con el fuego y la sangre. Más aún, Marte rige el hierro, un metal que coge color rojo durante la oxidación, que se utiliza para armas y que se trabaja al fuego.

    En China, el planeta rojo se asociaba al elemento fuego, al calor del verano y al corazón. Los alqimistas taoístas lo veían como cinabrio, el rojo sulfito de mercurio. Los orígenes del nombre común de Marte, Mentiroso Chispeante, no se conocen, pero sí son comprensibles sus nombres secundarios de Estrella de Castigo y Guardián de la Ley, acorde la conexión existente entre Marte y el mantenimiento del ritual cívico, un elemento vital de la cultura confuciana china. Se cría que su calor era capaz de producir sequías. Una típica aplicación de la ley de correspondencias sostenía que cuando Marte estaba en el campo de estrellas del pozo (la vigesimosegunda mansión lunar Ching, aproximadamente en el occidente de Gémini), auguraba el secado de los pozos; y cmo este grupo de estrellas representaba también a la capital del Imperio, que los pozos de ésta serían los más afectados.

 

          Desde la época de las primeras civilizaciones de Mesopotamia, Marte adoptó una identidad malevolente como señor de los muertos, portador de la pestilencia y de la guerra. Su forma conocida más antigua fue la sumeria Lugalmeslam, que regía el mundo inferior al que el Sol viaja todas las noches.

         Desde un principio, esta deidad parece haber sido asimilada a Nergal, el principal representante de Marte entre los mesopotámicos. Llamado para responder por haber insultado al emisario de Ereshkigal, la diosa del inframundo, se le ordenó a Nergal que descendiera al reino de la diosa; pero el dios de la sabiduría, Ea, le advirtió que no aceptara nada de ella. Los ayudantes de Ereshkigal le ofrecieron una silla, pero él no se sentó; le llevaron pan y cerveza, pero no comió ni bebió; le presentaron una palangana, pero no quiso lavarse.

         Entonces Ereshkial fue a bañarse y permitió que Nergal viera un instante su cuerpo; él en un principio, se resistió, pero cuando la bella diosa se dejó ver nuevamente, Nergal cedió. Se amaron durante seis días, y al séptimo, Nergal regresó al mundo superior. Ereshkigal amenazó con sublevar a los muertos d tal manera que hubiera en el mundo superior más muertos que vivos, a no ser que se devolviera a su amado. El dios, no precisamente a regañadientes, fue enviado nuevamente al inframundo para gobernarlo conjuntamente con Ereshkigal.

    Este relato tiene cierto número de paralelismos significativos. Hay un relato mesopotámico parecido de Ishtar (la Venus de los romanos) que desciende al inframundo, debiendo entender las dos historias en conjunto. Además, el emparejamiento de Nergal e Ishatar es un tema recurrente en todo el simbolismo posterior de Marte y Venus.

   

            En al mitología clásica, a Nergal se le asimiló en seguida con el dios griego Ares, que para los romanos era Marte, dios de la guerra. Los griegos no tenían a Ares en excesiva consideración, el culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Ares era una deidad ancestral de Tebas y tenía un templo en Atenas, al pie del Areópago o colina de Ares, pero los romanos exaltaron a Marte como un dios militar. Ares ó Marte amaba la guerra sin razón alguna, y como mercenario era indiferente a la razón o a la sinrazón del partido por el cual luchara. La mayoría de los demás dioses lo despreciaban, excepto Eirs, diosa de la disputa, y Afrodita (Venus) diosa sobre la que ejercía una fascinación perversa y más bien poco recomendable.

                La relación entre ambos era desvergonzadamente erótica. El emparejamiento de Marte y Venus ha llegado a personificar la sexualidad y la diferencia sexual. Incluso en la ciencia moderna los glifos planetarios de estos dos planetas son los correspondientes al macho y a la hembra.

Ares

 

En la mitología griega Bellona o Belona y en mitología romana Duellona era una divinidad romana guerrera que pasaba por hermana o esposa de Marte. Se la representaba con una lanza, un látigo o una antorcha, y solía llevar también casco o escudo; de ahí que los Romanos la identificaran con la diosa griega Enio. Se trata, al parecer, de una antigua divinidad sabina cuyo nombre primitivo era Nerio y cuyo culto fue introducido en Roma por la familia sabina de los Claudios. Tenía un templo en el campo de Marte, y en él esperaba el Senado a los generales que regresaban triunfadores de una campaña, así como a las embajadas extranjeras, que no podían entrar en el recinto de la ciudad; allí se hacían también las declaraciones de guerra. A raíz de la guerra contra Mitrídates, fue introducido en Roma el culto de la gran diosa lunar minorasiática, que quedó asimilada a Belona; se edificó un templo y se creó un colegio de sacerdotes y sacerdotisas capadocios, que el día de la festividad de la diosa celebraban una procesión vestidos con túnicas negras, provistos de la doble hacha oriental y acompañando a su danza con trompetas y tambores. Bellona fue identificada, al igual que Nerio, con Minerva.

Bellona

 

 


Masm © (Ultima actualización 29-ago-2006