Agamenon  S A T U R N O

 

          Entre los planetas, Saturno sigue a Júpiter en tamaño. Tiene 318 veces el volumen de la Tierra, con un diámetro de más de 120.700 km. A 1426 millones de Km. del Sol, es el planeta más alejado de los observados desde épocas antiguas y de brillo más débil que Júpiter, Venus o Marte. 

 

    Desde las primeras observaciones con telescopio, este planeta ha impresionado a la imaginación popular por su hermoso sistema de anillos, compuestos de una miríada de fragmentos diminutos que orbita a lo largo del plano ecuatorial de Saturno como pequeñas lunas. El conjunto del sistema alcanza un diámetro exterior de 273.588 km., pero tiene menos de 15 km. de espesor cuando se lo ve desde el borde, y no puede distinguirse a simple vista. Titán, el nombre que se le da a la principal luna de Saturno, se descubrió en 1665, es mayor que Mercurio y puede ser observado con prismáticos; su composición química, muy rica, ha dado pie a la especulación científica de que quizá las condiciones primitivas de la Tierra tengan una réplica en este improbable rincón del sistema solar.

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        Con un período orbital de 29 ½ años, Saturno es el más lento de los planetas descubiertos en épocas antigua, y ello parece haber llevado a dos líneas de asociación simbólica alternativas, amplificadas por los enfoques europeos y chino al significado del planeta. En la visión europea medieval del Universo, basada en al cosmología de Tolomeo, Saturno ocupa el circuito planetario más extenso, sobre la franja por debajo de la esfera que comprende los signos del zodiaco. A Saturno se lo consideraba solitario, lento, frío y melancólico, y gobernante del mismísimo tiempo. A la par con ella naturaleza perezosa atribuida al planeta, se lo identificaba con el metal plomo. Este es Saturno como marca del límite exterior, la frontera de nuestra realidad. Una línea de simbolismo relacionada con ésta contempla a Saturno como enemigo de la vida opuesto al Sol como gran maléfico. En este papel podía ser mostrado como la ignominia frente a la nobleza del Sol, la suciedad, las aguas estancadas, las sabandijas y los piojos caen dentro de su égida.

    La interpretación china invierte el enfoque europeo; a Saturno se le ve como representante de la Tierra, el elemento central entre los cinco entes. El nombre chino de Saturno, estrella mitigante, tiene la connotación del exorcismo, indicando que puede buscarse ayuda para expulsar a los demonios. En una cosa coinciden ambas tradiciones: el lento movimiento de Saturno le da carácter de longevidad, y en la astrología china, lo mismo que en Europa y en al zona asiática de influencia griega, se lo personifica en la figura de un viejo.

   

                    Los orígenes de Saturno en la astrología occidental moderna presentan un cuadro complejo. Tenemos que remontarnos a la mitología mesopotámica para recoger algunos de sus orígenes más significativos, e incluso allí la imagen que se nos presenta es confusa. En los mitos mesopotámicos, el planeta pertenece al dios Ninurta, hermano de Nergal (su Marte). Sin embargo, las similitudes entre estos dioses guerreros eran tales que a los dos hermanos se les fundía a menudo en una sola entidad. Ninurta se convirtió en un dios con poderes extraordinarios después de haber rescatado las tabletas del destino que le habían sido robadas a Enlil por el dragón del viento Zu, que se había aliado con las potencias del Caos.

             En prenda de gratitud por su coraje y su éxito, los dioses otorgaron a Ninurta la guarda de las tabletas de tal manera que se convirtió en el previsor del propio destino, prefigurando una línea significativa en el Saturno astrológico posterior.

Ninurta

Ninurta está representado en la figura de la izquierda.

Cortesía del British Museum

    Hay otros aspectos de Ninurta que encajan pero con nuestro símbolo convencional de Saturno. Se lo asociaba con las armas, represetándoselo con frecuencia como un águila, en ocasiones un águila bifronte que miraba a dos lados opuestos, imagen que todavía se encuentra en al heráldica. Igualmente difícil de cuadrar con la tradición posterior es su asociación solar: algunos escritores romanos indican que los astrólogos mesopotámicos llamaban a Saturno la estrella de Helios (el Sol). Ello refleja una antigua y oscura práctica de dar el nombre de Shamah a Saturno, así como al Sol. Epígenes de Bizancio, un astrónomo griego de aproximadamente 200 a.C., puede proporcionarnos la clave. Decía haber estudiado en Caldea, la región de la Babilonia meridional que se hizo famosa como origen de la astrología. Epígenes enseñaba que Saturno tenía la máxima influencia sobre los movimientos de otros cuerpos celestes, y podemos conjeturar que ese es el motivo de que a Ninurta / Saturno se le conozca como segundo Sol.

              La historia de Cronos, el Saturno griego, y su castración de su padre Urano, es uno de los mitos más conocidos del canon clásico. Este relato sitúa a Saturno/Cronos como el primero de la secuencia de los dioses planetarios tradicionales. En al siguiente fase del mito la narración se repite a sí misma para dar origen al segundo, y mayor, dios planetario. Gea y Urano, mientras este último yace moribundo debido a su castración, profetizan que Cronos será destronado por uno de sus hijos, al giajl que había usurpado el trono a su padre.

              Para impedir tal destino, Cronos devora a sus hijos en cuanto Rea los pare. Rea, furiosa, pare un tercer hijo, Zeus, en la oscuridad de la noche, y se lo entrega a Gea para que lo cuide; Rea entrega entonces a Cronos una piedra para que la devore, haciéndole creer que es su hijo. Es Zeus (el Júpiter de los romanos) quien da cumplimiento a la profecía, destronando a su padre y estableciendo su suprema ley. De esta forma, surgen dos épocas sucesivas de Saturno/Cronos y Júpiter/Zeus después del reino primigenio de Gea/Tierra y de Urano/Cielo, en el cual no existía el tiempo.

Cronos

Rea y Cronos

     En la mitología griega Rea es la madre de los dioses. Aquí aparece representada dando a su marido, Cronos, una piedra envuelta en pañales en lugar de su hijo, Zeus. Esta obra, realizada entre los siglos I y III, está en la base de una estatua de piedra en el Museo Capitolino de Roma.

   

             El desarrollo del Cronos griego como Saturno romano resulta desconcertante en un principio, e introduce elementos mitológicos que no encajan fácilmente con el Saturno posterior puramente astrológico. Saturno era un dios italiano de la agricultura, identificado con un primitivo rey legendario de Roma; su reinado fue tan suave y civilizado que luego se denominó Edad de Oro. La fiesta de las Saturnalias marcaba el solsticio de invierno, cuando el Sol entra en el signo saturniano de Capricornio, realmente con el movimiento de la precesión de los equinoccios el Sol se halla en la constelación de Sagittarius. Durante los tres días de fiesta se suspendían los negocios, no se castigaba a los delincuentes y a los esclavos les concedía una licencia extraordinaria; durante este breve período el mundo se veía totalmente alterado. Este acontecimiento popular fue extendido hasta siete días a finales del imperio; con su costumbre de encender verlas y de intercambiar regalos, resulta ser el origen pagano de nuestras fiestas de Navidad.

 

 


Masm © (Ultima actualización 29-ago-2006