Antonio Cánaves pertenece al movimiento
mundial Masa Crítica formado por un grupo de ciclistas que realiza
un paseo colectivo en bicicleta por la ciudad en una fecha determinada
para reivindicar sus derechos. En el caso de Palma se celebra el último
jueves de cada mes en la plaza de España a partir de las 19:30 horas.
-¿Cómo surgió la idea de aplicar este movimiento
mundial en Palma?
-Supimos que se estaba realizando en otras ciudades y decidimos organizarlo
como movimiento espontáneo hace un año y medio. Nos apoyan
movimientos ecologistas como el Gob. Participan ciclistas de la ciudad
y la part forana, principalmente de Lloseta y Binissalem.
-¿Por qué recibe el nombre de Masa Crítica?
-Este movimiento surgió en San Francisco en septiembre de 1992.
Un día, un grupo de ciclistas se reunió en la ciudad para
protestar por las condiciones del tráfico. El nombre de Masa Crítica
aparece cuando un conjunto de bicicletas se pone ante un semáforo
o una calle donde prácticamente todo es tránsito de coches,
entonces las bicis irrumpen en la vía para que les dejen paso.
-¿Cuál es la reacción de los ciudadanos al ver
tantas bicicletas juntas?
-La gente no está acostumbrada a ver un montón de bicicletas
juntas y se asombra. Pitan porque no tienen una conciencia democrática
de la circulación. Todos son vehículos y tienen los mismos
derechos. Estorbamos porque vamos a un ritmo diferente. En Holanda y Bélgica
no sucede esto porque están acostumbrados a la convivencia entre
bicis y coches.
-¿La ciudad está preparada para las bicicletas?
-Es una ciudad ideada para los coches, como la mayoría. A Palma
no la llamaría ciudad sino garaje. Sólo está pensada
para el tránsito de vehículos y no para otro tipo de actividades.
Tendría que ser un lugar de encuentro como antiguamente en los pueblos
donde la gente se podía parar a charlar.
-¿Queréis que el Ayuntamiento os tenga en cuenta en
su Plan de Movilidad?
-El Ayuntamiento piensa en la bicicleta como un artilugio para ir de
paseo y no como un instrumento para ir a trabajar, con las mismas posibilidades
que cualquier otro vehículo. El único carril bici que hay
en la ciudad es el que va desde el paseo Marítimo hasta el Arenal,
pero como lugar de paseo no para trasladarse al trabajo.
-¿Qué alternativas propone?
-Debería haber carriles bici con zonas verdes y calles para
bicicletas que abarquen todos los colegios. Sería una solución
para los traslados al trabajo o ir de compras. Otra alternativa es destinar
calles sólo para bicicletas. Lo realmente democrático es
un 50 por ciento para cada tipo de vehículo, teniendo en cuenta
a los peatones. Las ciudades más ecologistas ya tienen en cuenta
estas cosas. También podría implantarse el tranvía
eléctrico.
-¿Cree que los ciudadanos piensan en la bicicleta como transporte
alternativo?
-La calle está diseñada sólo para los coches.
Debería preguntarse a los vecinos cuál es la estructura que
desean para su ciudad. En estos momentos es un deporte de riesgo porque
no hay carriles bici. No se lo aconsejo a nadie. Deben tener cierta experiencia
para circular dentro de la ciudad con la bicicleta. Surge algún
percance, los conductores les pitan, la gente coge miedo y dejan de usar
la bici.
-¿Cuál es la solución a este problema?
-La mayoría de la gente tiene una bicicleta en su casa pero
sólo la usa los domingos. Montan la payasada de la Diada Ciclista
para dar a entender que funciona. Pero realmente la bici es un artículo
marginal para el Ayuntamiento. Les interesa más cobrar los impuestos
y las multas de los coches que no una bicicleta que no les da dinero. |