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"Menorca
2006" |
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Los pasados días 29-30 de abril y 1 de mayo, celebramos en Menorca el “III Encuentro Balear de Club Renault 8, 8 TS y 10 de España”, denominado “Menorca 2006”. Aunque la participación no fue muy numerosa, diez coches y 35 participantes, si lo fue el gran ambiente de compañerismo y familiaridad que compartimos. El
viernes día 28, a primera hora de la mañana, ya arribaron
los más madrugadores a la más septentrional de las Baleares,
fueron Juan Coll (Renault 10) con su familia al completo, esto es, con
su esposa Sebastiana, y sus dos maravillosos hijos, Llucia y Toni. Les
acompañaban en el mismo trayecto Tomeu Canyellas (Alpine A-110
amarillo) y su compañera María. Ambos equipos tomaron
el primer contacto el hotel elegido por la organización, el Almirante
Farragut de Ciutadella, que después de un pequeño mal
entendido en las condiciones convenidas, supieron rectificar a tiempo
y nos dispensaron un trato exquisito. El sábado suponía la primera jornada oficial del encuentro, y lógicamente arribaba el grueso de la expedición, cronológicamente los primeros en llegar fueron los primos Corsino (Béjar y Madrid, respectivamente), vía Maó y procedentes de Barcelona, a bordo de un, aunque todavía no clásico, si muy bonito Renault 19 cabrio. Mas tarde y por el mismo puerto de Maó, y también procedentes de Barcelona, recalaban dos equipos más, la pareja castellonense, Tere y Pascual Rius (Renault Alpine A-110 azul) y el matrimonio gironí Montse y Josep Carbó con su atractivo Renault 8 normal de 1968. Cuando estos equipos estaban llegando, el resto ya estábamos zarpando del puerto de Alcudia con destino al puerto de Ciutadella, en una travesía de algo de más de una hora. Francisca y Antonio Chaves (Renault 8 TS segunda serie, amarillo), Joan Calafell y Manuela (Alpine A-110 azul), Xisca y Alberto, esta vez acompañados por los padres de ella, Cati y Viçens (TS segunda serie amarillo), y Concha y yo, con nuestro azulito de siempre. Todavía faltaban dos integrantes, la pareja feliz de Daimiel, si, Domin y Paco, que esta vez quisieron estar con nosotros pero no pudieron acudir en su clásico Renault, por lo tanto se desplazaron a Menorca vía aérea, cosa que nos agrado muchísimo a todos, ya que a estas alturas lo del Renault 8 ya va siendo la excusa. Una
vez acomodados todos en el hotel, iniciamos la ruta que nos prepararon
de forma excepcional Xisca y Alberto. La primera visita fue a la Naveta
des Tudons (monumento funerario en forma de barco invertido, que data
del II milenio a.C., y en un estado de conservación excepcional). Retomamos
la ruta para dirigirnos a Es Migjorn Gran y Es Mercadal, donde ya todos
esperábamos ansiosos el almuerzo. Ya bajando de Monte Toro, teníamos previsto visitar el Cap de Cavallería, pero jugábamos con un duro handicap, la cena de buffet del hotel, y me explico. El hotel estaba repleto de turistas de la mal llamada tercera edad, ocupando absolutamente todas las mesas del comedor, que os aseguro era inmenso, pareciendo nosotros una gota en medio del océano. Además, toda esta gente gozaba de una salud y animo envidiables, y esto se reflejaba en su apetito, tanto en los almuerzos como en la cenas. Así pues era prudente no presentarse demasiado tarde al comedor para efectuar el ágape vespertino. Aun así, todavía de camino hacia Ciutadella, nos topamos en una parada con una concentración del único club de clásicos que existe en Menorca, el “Antic Motor Club Menorca”, que aprovechamos para saludarles y admirar sus vehículos, en especial un pequeño Gogomobil y un Dauphine rojo, ambos en perfecto estado de revista. También aprovechamos la parada para realizar un pequeño slalom con nuestros coches, disponiendo una serie de conos a lo largo de la explanada. Realmente divertido, aunque faltó el cronometraje, hubo algunos que lo trazaron al milímetro y a muy buen ritmo. Ya en el hotel, pasamos directamente al comedor y con una pequeña celebración por el cuarto aniversario del benjamín del encuentro, Toniet, dimos por concluida la primera jornada. La
mañana del domingo se inicio con un plante del Alpine de Tomeu,
no quería arrancar, hasta que Joan Coll le cantó las cuarenta
y solucionó un pequeño problema de encendido. A todo esto,
se incorporaban al grupo los padres de Pau Crespí, Cati y Martí,
que acababan de llegar desde Alcudia. En La Mola también nos esperaban un camarógrafo y una reportera de IB3 (televisión autonómica de Illes Balears), que mostraron mucho interés por el encuentro que estábamos realizando en la isla, entrevistando a cuatro o cinco de nosotros y tomando imágenes de nuestros coches. El reportaje se emitió el martes siguiente y a nivel local solo para Menorca, por lo que creo que nadie del grupo lo ha podido ver. Una
vez concluida la visita a La Mola y realizar las típicas fotos
de familia del encuentro, nos dirigimos hacia la localidad costera de
Fornells para almorzar y degustar la famosa caldereta, no exclusivamente
de langosta (modestamente seguimos pisando con los pies en el suelo),
sino también de marisco, pero de todas maneras deliciosa. Después
del almuerzo se nos unió un aficionado local con un estupendo
Renault Alpine A-110, que tuvo la gentileza de acompañarnos hasta
la bonita y típica localidad de Binibequer Vell (curiosa y pequeña
población pesquera que remeda de forma idealizada la arquitectura
mediterránea, formada por estrechos callejones, pasadizos cubiertos
y terrazas semiocultas, todo perfectamente encalado. Sorprendentemente
data de 1972). Allí disfrutamos de una bonita y agradable tarde,
así como de un buen refrigerio. Regreso al hotel, cena y salida nocturna por el centro de Ciutadella, simplemente para charlar tranquilamente frente a una pomada menorquina (bebida típica de toda fiesta popular menorquina, a base de gin con limón, servido frío y en pequeños vasos). El gin es un legado de los ingleses, realmente es una ginebra con un sabor muy suave, con una base de alcohol de vino de uva, aromatizado con bayas de enebro y destilado en alambique.
Más tarde casi la totalidad del grupo se volvía a reunir para almorzar todos juntos en un típico restaurante del centro de Ciutadella. Por la tarde paseo por sus agradables calles porticadas alrededor de la catedral, callejones estrechos flanqueados por palacios renacentistas y barrocos, y por los callejones que bajan repentinamente al mar, y como no, ultimando las compras de rigor, no puede faltar el queso mahones (de leche de vaca y sabor muy intenso, que en su maduración más intensa se convierte en quebradizo y con una persistencia bucal persistente y picante) y un par de cómodas y frescas avarques (sandalia confeccionada con piel de ternera curtida al cromo, con suela de caucho recuperada normalmente de neumático usados. Sus orígenes datan del tiempo de los honderos baleáricos, para más tarde pasar a la gente del campo, a los menorquines en general y finalmente autentico símbolo de la isla). Así trascurrió la tarde hasta la puesta del sol, hora de la despedida final. Unos con Iscomar y otros con Balearia, dejamos Menorca por el horizonte, tal cual como la habíamos encontrado, un remanso de paz, tranquilidad, hospitalidad, magia y pasión.
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