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ENCUENTRO DEL CLUB RENAULT 8, 8 TS Y 10 DE ESPAÑA. |
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Siempre
parece que fue ayer. Aún con los verdes paisajes de Guipúzcoa
en nuestras retinas, nos citábamos en una calle de Barcelona una
manita de R8. Poco comparado con lo que se avecinaba, pero suficiente
ya para despertar el interés y las miradas de los transeúntes.Dirección
sur por la AP-7, y viejos conocidos se van sumando al grupo. Los primeros,
en bloque, representando el sur del Área Metropolitana. Otros,
como nuestro Excelentísimo Tesorero, sin aviso previo y en dirección
contraria (de una calle del área de servicio solamente, por suerte).
Y el más desafortunado, Sebas Fuentes, que a los pocos kilómetros
rompió un palier y tuvo que volverse para casa. Eso sí,
por poco tiempo; el que le llevó cambiar los bártulos de
coche y enfilar su Opel Vectra hacia Castellón. Los demás seguimos, con más caravana que la que hubiéramos querido, pero quizá no tanta como la que podía haber deparado todo un señor Puente del Pilar de cuatro días. En algún momento de la caravana, a la altura de Tarragona, el pensamiento estaba puesto en los seis compañeros que estarían avistando la costa valenciana desde el barco. Y en el terceto vasco, al que aún le quedaba más camino que a nosotros. Y en los “llaneros solitarios” que desde Salamanca, Galicia, Albacete, Ciudad Real, se dirigían al objetivo común. Pasado lo peor, decidimos dejar la AP-7 a favor de la N-340 (por aquello de no renunciar a disfrutar un rato por carretera más que por practicidad; aunque de noche, hacía muy buen tiempo). Atravesamos pueblos, semáforos, largos tramos entre poblaciones… En el horizonte aparece un interrogante: ¿llegaremos al Hotel Simba antes de que cierren la cocina? Parece que sí. Bueno, parece que quizás no; el neumático del Sr. Presidente se empeña en ponerle emoción a la cosa, y la batería del 850 de Alberto no se quiere quedar atrás. Un pequeño sprint final y llegamos, 23:15 horas. Suficientes para garantizarnos el recibimiento de todos los demás, ya convertidos en comensales. Mesa norte para los baleares, mesa sur para los catalanes acompañados de los “de casa”. Poca cosa más esa noche: demasiado cansancio. Y aun así, a lo tonto a lo tonto, a las dos y media a dormir. A ver cómo aguantamos mañana… De momento, trasnochar ha servido para ver en primicia la sorpresa del Encuentro: una lona azul con dos franjas blancas la cubre, pero no lo suficiente para nuestra curiosidad. Sí, sí, se confirma: es un Gordini. Pero mañana con buena luz las cosas se verán más claras. Bona nit! Entre sueño y sueño, los amigos vascos llegan al Hotel. Pero eso no se sabrá hasta mañana. ¡Y ya es mañana! Salimos al aparcamiento. Limpiamos cuatro mosquitos del frontal por la vergüenza de ver a todos los demás haciendo lo propio. El Sr. Presidente ya está acomodado en sus magníficas silla y mesa playeras, dispuesto a repartir dossier a diestro y siniestro. Han ido llegando más coches, entre ellos el de Jordi Vicente, responsable del día siguiente, y un R8 de primerísima serie, madrugador, recién llegado de Barcelona. El Sr. Presidente nos va enviando al comedor, bajo la advertencia de que desayunemos poco, ya que al cabo de una hora volveremos a desayunar. ¿Será una broma? No es broma, no: desayunamos magníficamente, para encontrarnos que ese desayuno era una broma comparado con el que se ha preparado por encargo del Presi. Gajes del oficio: no había quedado claro que el desayuno estaba incluido en la habitación. Pero quedamos de cine. Además, el segundo desayuno fue mucho mejor… ¡dónde va usté a parar! Todos en la misma mesa, de tertulia y con pan con tomate… Una mala noticia, eso sí: Janine y Roberto han tenido problemas viniendo desde Galicia, y están en Valladolid, buscando la forma de sustituir el radiador. A partir de ahora tendremos un oído puesto en las noticias que de ellos nos vayan llegando. Pero la vida sigue, y tras visitar la impresionante colección recolectada por “Mr. Simba” (el dueño del hotel) en su época de safarista, llega la hora de la verdad. Pascual Rius, a la sazón residente en Moncofa, localidad de la zona, pone en cabeza su conocido R8 “gordinizado”. Todos en fila, y vamos saliendo bajo la atenta mirada de unos camioneros… ¿lituanos? La Vall d’Uixó no está lejos. Las Grutas de San José son visita obligada para el turismo local, y de ello da fe el aparcamiento; aunque es suficientemente grande como para que podamos aposentar bien juntitos nuestros coches. El día es cien por cien estival, y se agradece entrar en la gruta. Nos distribuimos en barcas, y ponemos en práctica el estimulante deporte de “agachar la cabeza a tiempo”. El panorama de estalactitas de este lago subterráneo, el mayor de Europa, vale la pena de verdad. Algún cuello se acuerda de tanto agacharse durante el siguiente tramo, Coll de Marianet incluido. Sólo 400 metros de altitud, pero suficientes como para brindar unas cuantas curvas de postín. En Chovar, descansito para los coches y repostaje para los estómagos. Tenemos ocasión de probar uno de los platos locales. Tras la comida, se ofrece la ocasión de “bajar” este mismo plato, con la recompensa de probar el agua que mana de la Font Fresca, sito en el barranco homónimo. Finalmente la recompensa no fue tal, aunque el paseíto fue muy agradable. Alguna “norteña” prefería aprovechar para bajarle los calores a su máquina. No sabemos si duró mucho su alegría, ya que la continuación de la ruta proporcionó sobradas ocasiones de repetir el calentamiento. Unas bajadas con curvas muy, muy divertidas. Y Pascual que aprovecha para hacernos conocer su Moncofa natal en todas las direcciones y sentidos posibles. Sus vecinos disfrutan de lo lindo (Guardia Civil incluida). Sin comerlo ni beberlo, ya estábamos en el Hotel Simba de nuevo. Un rato de “cosas serias”, que podéis ver reflejadas en el Acta de la Asamblea, y en las que por tanto no ahondaremos más. Seguidamente, la cena, que algún alto miembro de la Junta aprovechó de forma poco ética la documentación entregada a los asistentes para tirarles los trastos a la totalidad de las féminas presentes. Señor Presidente, ¡y con su señora delante! Tras la cena, cuentan malas lenguas que hubo discoteca y alguna historia relacionada, pero correremos un tupido velo, y que cada palo aguante su vela. Suena el despertador (o sea, el teléfono) y ya es de día. ¡Qué corta se ha hecho la noche! Esta vez no hay dos desayunos seguidos. Para currarnos el segundo, tendremos que completar la ruta hasta Puig. Pero la mayor alegría nos la da una pareja de vascos vestidos de azul. Los habíamos dejado la noche anterior, en tierras madrileñas, en casa de Pepe de la Parte, asegurando que alquilarían un coche y llegarían en él a Castellón. ¡Por aquí! Han aparecido en el R8, tras la ayuda de Pepe y… la cabezonería de esta pareja. O sea que ya no falta nadie. Tras 24 horas de Encuentro podemos decirlo bien alto. Lo que sí faltan son gasolineras con súper de sustitución. La ruta inicialmente prevista se retrasa un poco por esta falta de previsión (nuestra, algunos participantes). Jordi Vicente espera pacientemente, y nos reparte los mapas. Salimos de nuevo en dirección al Coll de Marianet, pero amigos, esta vez seguimos hacia el sur. La verdad es que el tiempo es espléndido. Y si vas en caravana con otros 34 (¿o 36?) erreochos, y te sigue una máquina con 110 CV, 4 faros amarillos y una radiante pintura azul con franjas blancas… Espera un momento… No me siguen muchos más. ¿Y los otros? Seguimos camino. Cada vez parece más claro que aquí no estamos todos. Unos parecen estar muy delante, otros que vienen muy retrasados… Tras dar un par de veces la vuelta, ya parece claro que llegamos la mar de tarde. ¿Habrá llegado el catering para todos? ¡Sorpresa! No somos los últimos. Sólo hay otros dos coches. Poco a poco va llegando toda la comitiva. Bueno, chicos, estas cosas pasan en las mejores familias… No pasa nada. Así, cada uno ha visto una parte diferente de la provincia. Quien más quien menos se come el bocata apresuradamente, y entramos en el Monasterio de Puig. Sí que vale la pena visitarlo, sí. Tanto por la monumentalidad del edificio, como por la ocasión de departir con una guía única en España: María del Rosario. Tras tanta y tan peculiar explicación, tenemos ganas ya de dar bocinazos por ahí. Además…¡la policía nos deja! No sólo eso, sino que nos escolta. No nos dejamos calle del centro antiguo de Puig sin recorrer, y doy fe de que es el pasacalles más divertido y agradecido por los vecinos que he visto hasta el momento. Todo lo bueno se acaba, pero aún nos quedaba la comida. Parte nutritiva propiamente dicha, parte protocolaria (con el alcalde, al que le ha gustado el jaleo que hemos montado, porque ya nos quiere ver allí dentro de un año) y parte “El Club de la Comedia”, en la que José Andrés Corsino encuentra un filón en su historia de amor-relámpago con María del Rosario, para alzarse con el trofeo al mejor humor, por votación popular. ¿El resto de premios? Pues, igualmente por votación, el premio al estado original recae en el R8TS de José Salmerón, un coche habituado a ganar premios precisamente por su restauración… Pero los votos son los votos. A muy poca distancia, se lleva el segundo premio el R8 de Tolo Palmer. El coche más bonito… qué difícil decir cuál es el más bonito. En cada Encuentro nos llama la atención algo diferente. En éste, el protagonista la llamó demasiado como para no ganar por aplastante mayoría: el R8 Gordini de Jerónimo Vidal. Que, para postre, se llevó el novedoso premio al motor más limpio (así cualquiera… con el coche “recién estrenado”). Su señora, muy observadora ella, ganó el divertido pasatiempos para el que Juan Pérez posó estoicamente durante un buen rato: “Las 7 diferencias”. El trofeo al más lejano: a los que se lo “curraron”. Roberto Rodríguez, tres días de viaje desde Galicia, te lo merecías. José Andrés Corsino se llevó el segundo premio de esta categoría, arrebatándoselo por muy poco a Miguel Ovejero (en este caso, la provincia le pudo a la capital… otra vez será). Y el premio al equipo más popular… ése sí que fue unánime. Roberto y Janine, vuestra odisea es un ejemplo. Está claro que no todo el mundo tendrá las ganas, la paciencia ni la cabezonería de recorrer tantos kilómetros para llegar a un Encuentro. Pero sólo con que de vez en cuando alguien se anime a imitaros, eso ya vale como ejemplo. Como ejemplo es igualmente el haber asistido a OCHO Encuentros, siendo los segundos en conseguirlo (tras la pareja Carles Andrés-Núria Sánchez) y ganando el Premio OCHO, concedido por la Junta del Club. Se unen, así, a Manolo Ayala, Tolo Palmer y Carles Andrés en el historial del galardón. Y llegó la hora de las despedidas… que no alargamos mucho, porque, sospechamos que…quien más quien menos, a nadie le gustan demasiado. Nos gustan más los recibimientos. Por eso ya pensamos en el que nos darán Tolo & Co… en febrero, en el puerto de Palma de Mallorca. Y seguirá pareciendo que era ayer. No todo terminó bien… Desafortunadamente, esta vez no podemos decir lo de que “todos llegaron bien a sus casas”. En el camino de vuelta, nuestro socio Alberto Mambrilla sufrió un accidente con su recién estrenado Seat 850. Un vehículo que lo adelantaba, presumiblemente de forma no del todo correcta, impactó contra él. Por fortuna, Alberto no sufrió daños personales. Su coche, sin embargo, resultó seriamente dañado en la zona frontal y, para acabar de rematar la desgracia, a lo largo del lateral cuando estaba apartado en el arcén y un camión lo rozó. Alberto agradece a todas las personas que se han interesado por lo sucedido y le han dado ánimos, su iniciativa. Nos ha comunicado que, con o sin clásico, piensa seguir participando en los eventos del Club; así que ahí nos vemos el día 20, Alberto. Ánimo. Nuestro Club es una asociación de personas, y éstas son lo importante. Ya tendrás otro clásico algún día. El 850 de Alberto estaba en muy buen estado, tanto que había merecido ilustrar el libro “Seat 850”, de Ramón Roca. Vuelva o no a circular, ya cumplió con lo más importante: proteger a Alberto. |
FRAN
GARCIA, vicepresidente del Club Renault 8, 8 TS y 10 de España. |
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