El pasado día 2 de noviembre se celebró nuestro IV encuentro. La concentración de participantes tuvo lugar en el Paseo Marítimo de Castelldefels, junto al Port Ginesta.
Desde primera hora fueron llegando desde distintos puntos los diferentes participantes, hasta sumar 54 con 21 vehículos. Destacar a los socios Mario Cordero (llegado desde Getafe, Madrid), Juan José Torres (llegado desde Elche, Alicante), Pepe de la Parte (llegado desde Cobeña, Madrid), y Roberto Rodríguez (llegado desde Biarritz, Francia), todos ellos tuvieron que rodar más de 550 Km. para llegar al punto de encuentro. Roberto Rodríguez además, salió a las 21 horas del día anterior y después de viajar casi toda la noche y con media docena de cafés, se presento puntualmente como si de un canario joven se tratara, con un magnífico sentido del humor que no abandonaría en toda la jornada. El caso de Mario y Pepe ya es de pura afición, ya que se "marcaron" una paradita en la feria de Alcañiz.

El resto de participantes acudió desde puntos más cercanos de las cuatro provincias catalanas y de Palma de Mallorca.

Después de los correspondientes saludos y reparto de dorsales, y antes de emprender la ruta, la organización nos agasajó con un magnifico desayuno, a base de pa amb tomàquet y pernil del país. Al finalizar el primer ágape de la jornada, el presidente, Pepe de la Parte, nos dio la bienvenida a todos y nos informó sobre los detalles de la ruta.

Desgraciadamente, sobre la ruta que teóricamente se debía realizar, pocas cosas os podré contar, ya que después de repostar masivamente casi todos los vehículos, la caravana quedó partida y nos encontramos cuatro participantes algo perdidos dando repetidas vueltas intentando encontrar de nuevo el itinerario. Nosotros, dada la hora, optamos por ir por la autopista hasta Montblanc.
De todas maneras, según me comentaron, la ruta fue muy bonita y entretenida, y perfectamente elegida para nuestros todo-atrás. Se salió del Paseo Marítimo de Castelldefels, rumbo a Sitges por las costas del Garraf, pasando después por las localidades de Vilanova y la Geltrú, Castellet, L´Arboç, Llorenç del Penedes, La Bisbal del Penedes, Rodonyà, Alió, Valls, Alcover, Mont-ral, Capafonts, Prados y Poblet para finalmente llegar a L´Espluga de Francolí.

Una vez en L´Espluga de Francolí, todos los vehículos quedaron expuestos en la plaza del Casal, junto al “Hostal del Senglar”, donde nos esperaba un magnífico almuerzo.
Después de este, se dio paso al la entrega de trofeos. Como viene siendo habitual, se entregaron seis trofeos, tres de ellos por votación popular; al vehículo mejor restaurado, para el 8 TS de Josep Salmerón, trofeo al vehículo más bonito, para el Renault 8 de Pascual Rius y el trofeo al vehículo mejor conservado, que recayó para el 8 TS de Juan Antonio Ureña.
En cuanto a los trofeos absolutos; trofeo al equipo llegado del punto más lejano, para Mario Cordero, de Getafe (Madrid), que realizó 612 Km. para poder asistir al encuentro, el trofeo al vehículo más antiguo se lo llevo una vez más y como viene siendo habitual, Lourdes Juan con su Renault 10 de 1966. Finalmente, la organización asignó el trofeo a la “desgracia” para Juan Bladé, que tuvo un problema mecánico nada más iniciarse la ruta.
En el mismo acto, nuestro presidente, en nombre de todos los que conformamos el club, hizo entrega de una placa a los Sres. Salmerón en memoria de su hijo Josep, socio muy activo en nuestro club, que como todos ya sabéis, falleció recientemente.

Durante la tertulia posterior, Carles Andreu Deu nos presentó el producto estrella del encuentro, unas estupendas sudaderas con el anagrama del club. Por cierto, dado el éxito que tuvieron se hará una segunda tirada (los interesados poneos en contacto con Carles).

A la salida del Restaurante, algunos socios ya se despidieron y otros visitamos la amurallada localidad de Montblanc. De ahí, cinco de los equipos restantes, nos dirigimos al tranquilo pueblo de Prenafeta, donde nos esperaba el merecido descanso, después de una tranquila y afable cena.

Quizás el hecho más curioso y simpático del fin de semana vendría a la mañana siguiente, cuando en un paseo matinal, Lourdes y Pepe descubrieron en las inmediaciones, un abandonado pero entero Renault 10. Después de varias idas y venidas logramos conversar con el propietario, un simpático residente alemán. Al final entre Roberto y Pepe le compraron el coche.

Así, como quien no quiere la cosa, sobre el mediodía del domingo nos despedíamos, unos partían hacia Madrid, otros hacia Francia y nosotros hacia Barcelona, tras María, Lourdes y Xavier, para posteriormente embarcar de nuevo hacia Palma... ¿Quién se apunta el año que viene?

Por último, agradecer a Coca-Cola la confianza depositada en nuestro club y a su magnífica aportación.

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