| 1ª Guerra MundiaL
| El propio Miaja estaba desmoralizado. Varios oficiales veteranos, encabezados por el coronel Segismundo Casado, comandante en jefe del ejército del centro, llegaron a la conclusión de que la negativa de Franco a aceptar negociaciones era debida a la participación comunista en el gobierno de Negrín.
Esta conclusión derivaba, en parte, de la envidia que sentían por el arrojo de los oficiales comunistas y por su indudable preponderancia. Casado y sus amigos no tenían ni idea de los esfuerzos secretos que venía realizando Negrín para conseguir la paz. Entre estos oficiales se encontraban también anarquistas, amigos de Azaña, de Prieto o de Largo Caballero. El político más destacado de este grupo de conspiradores era el socialista Julián Besteiro. Su odio al comunismo y su desprecio por el terror revolucionario hicieron que subestimara la represión nacional y la evolución del franquismo durante la guerra.A principios de febrero el coronel Casado ya mantenía correspondencia con el coronel Ungría, jefe del servicio de información secreta de Franco en Burgos. Al parecer, en las negociaciones entabladas entre Casado y el gobierno de Burgos se preveía que fueran respetadas las vidas de los oficiales del ejército que depusieran las armas "siempre que no hubiesen cometido crímenes". Durante mucho tiempo, los comunistas habían desconfiado de Casado. Este se había opuesto a la ofensiva de Brunete en 1937.
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