Entrada al poblado de Ses Païsses
 
 

La muralla y la puerta principal de entrada al recinto:

El poblado de Ses Païsses conserva el recorrido total de una muralla cuya construcción data de principios del primer milenio ANE. Con una anchura media de 3,6 m y una altura variable que, en algún punto, llega a los 3,5 m, presenta dos parámetros bien diferenciados: el exterior, de piedras más grandes, algunas de las cuales pesan más de 8 toneladas, dispuestas verticalmente, y el interior, de piedras más reducidas, todas ellas encajadas unas sobre otras sin ningún material que las una (técnica ciclópea). La muralla es, sin duda, el testimonio más fiel de las potentes estructuras arquitectónicas utilizadas por el hombre Talayótico, perfectamente visibles en el aparejo megalítico y en el aspecto monumental de las cuatro puertas que se abren para dar acceso al recinto interior.

La puerta principal, al este-sudeste, es la de mayores proporciones, con dos jambas verticales que sostienen un enorme dintel monolítico. Es la mejor conservada y constituye uno de los símbolos más representativos de la prehistoria mallorquina

   

El ciclopeísmo y la cultura talayótica:
 

El ciclopeísmo (técnica de construcción con piedras muy grandes) fue un fenómeno muy extendido por toda la cuenca mediterránea desde el Neolítico, hasta que la civilización romana impuso otros tipos de construcciones. El nombre, derivado de los cíclopes, gigantes de la mitología griega, fue aplicado inicialmente a la arquitectura micénica y ampliado después a otros sistemas constructivos.

 

El ciclopeísmo llegó a las Baleares con un cierto retraso respecto al Mediterráneo Oriental, probable núcleo originario del sistema. En un primer momento se manifestó a través de las "navetes" o cámaras navetiformes y posteriormente mediante las construcciones talayóticas, seguramente como consecuencia de la llegada de inmigrantes procedentes de Córcega, Cerdeña o Malta. En Mallorca y Menorca el ciclopeísmo adquirió, desde finales del segundo milenio ANE, un desarrollo extraordinario.

Los talayots son las construcciones ciclópeas más características de la prehistoria mallorquina. El nombre, de origen popular, relacionado con “atalaya” (torre de observación y de vigilancia), ha sido adoptado científicamente.

Según sea la planta, los talayots corresponden a dos tipos básicos: los de planta circular y los de planta cuadrada. Todos ellos suelen presentar una cámara interna, a veces con una columna central de tipo mediterráneo.

Dentro de la unidad de concepción hay muchas variantes de los detalles (accesos, cubierta, etc.). La función para a la cual fueron construidos no se ha podido determinar con exactitud y se supone que se utilizaron como torres de defensa o de observación, lugares de enterramiento, habitáculos del hombre talayótico.

 

Monolito dedicado a Miquel Costa i Llobera:

Delante del portal principal de la entrada al poblado se alza el monolito en recuerdo del escritor y eclesiástico Miquel Costa i Llobera (Pollença, 1804 – Palma, 1922) el cual ambientó en el recinto talayótico de Ses Païsses diversos pasajes de su conocido poema “La deixa del geni grec” ("El legado del genio griego") (1900), cuya figura protagonista es Nuredduna nieta del sumo sacerdote y sibila de la tribu que habitaba el encinar de Ses Païsses. 

Según el propio autor, el argumento de la obra se sitúa en la época protohistórica, cuando las primeras expediciones colonizadoras llegaron a Mallorca.

El poema, recreación idealizada y epopéyca de la prehistoria mallorquina, representa la unión de esta tierra, personificada por Nuredduna, con el espíritu de la civilización griega simbolizada por la lira de Melesigeni, imagen de Homero. Premiado en los juegos florales de Barcelona (1902) fue convertido en ópera (1947) con el nombre de “Nuredduna”, con libreto de Miquel Forteza (1888-1969) y música de Antoni Massana (1890-1966).