Con la cabeza golpeamos desquiciados
el muro de mármol imposible de romper.Ni siquiera se resquebraja.
Con desespero acusamos, intentamos que lo vean.
Con redoble de tambores, pregonamos y gritamosPero da igual, no sirve de nada.
Ahí están, imperturbables, mirándote...
fijo y sin pestañeo, con sus ojos vacíos,
sin vida y sin luz.
¡Cuántos ciegos que no quieren ver!- Araceli García López- Palma de Mallorca