Eres mi hogar y mi fuego.
En ti tengo la gloria dorada
y mi dulce redención.
Buscándote en innumerables mares
agitados, te deseé nada
más verte.
Anudé la pasión
intentando controlar la cruel
urgencia.
Cada represión, cada miedo o
pudor, cada uno de mis
sueños y esperanzas se
despliegan,
como un abanico brillante.
Cálido anhelo
que florece en mi interior
cuando me miras.