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El Telescopio Espacial Hubble es un satélite artificial que orbita a la Tierra, al igual que
otros como el Meteosat. Sin embargo, la diferencia más notable es que dirige sus instrumentos
hacia el espacio en lugar de hacia nuestro planeta.
La arquitectura principal no difiere mucho de un telescopio terrestre. Es un tubo cilíndrico,
en cuyo interior reside un gran espejo de 2,5 metros de diámetro. Comparado con otros
telescopios terrestres no es gran cosa, ya que los más grandes (como los Keck I y II en Hawai)
superan los 8 metros.
El espejo principal colecta la luz y la focaliza a un espejo secundario situado en la boca
del telescopio, que a su vez refleja la luz hacia los instrumentos situados por detrás del
primario gracias a una abertura en su centro.
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Los instrumentos se encargan de recoger la luz y convertirla en datos informáticos para su
envío a la Tierra. Curiosamente, el Telescopio Espacial Hubble utiliza otros satélites
artificiales de comunicaciones para estar permanentemente en contacto con el Instituto
Científico del Telescopio Espacial (STScI), en Baltimore (EE.UU). Esto es así ya que el
Hubble no es un satélite geoestacionario, sino que da una vuelta alrededor de la Tierra cada
90 minutos, a una altura de 600 kms sobre la superficie.
La arquitectura de este singular telescopio es modular, pensando en las misiones de servicio
que los astronautras del transbordador espacial realizan. En 1993, fue sustituido uno de
los instrumentos científicos e instalado un aparato (denominado COSTAR) para corregir el
defectuoso pulido del espejo primario, por el cual las imágenes se obtenían borrosas.
En 1997, otra misión de servicio, cambió también varios de los instrumentos por otros
mucho más sensibles y construidos con tecnología punta.