HERALDICA URUGUAYA

BLASONAMIENTO DEL ESCUDO MUNICIPAL DE SORIANO

 

Por Ricardo Goldaracena

El heroico pago cuna de la Patria -Soriano- donde resonaron vibrantes los ecos del Grito de Asencio, posee un escudo de armas creado por el decreto Nº 5.216 de 4 de octubre de 1957, del entonces Concejo Departamental, por el que se homologó el fallo del jurado que había entendido en el concurso de proyectos heráldicos al que previamente se había llamado y en el que resultó vencedor un proyecto presentado por el Sr. Wilde Marotta Castro.

Hemos visto distintas reproducciones del modelo del Sr. Marotta, prácticamente todas idénticas y hemos leído atentamente un folleto explicativo oportunamente editado por el Municipio de Soriano (1). Ambos elementos, modelo patrón y folleto nos guiarán en el ejercicio de blasonamiento que proponemos aquí a los lectores interesados en un tema tan vinculado a las tradiciones históricas.

 

La heráldica municipal

Los estudios de heráldica municipal realizados en los últimos años permiten formular una teoría de esta rama de la heráldica que, respetando las particularidades propias de su campo de aplicación, no le aparta sin embargo, de la heráldica general, a cuyos preceptos debe acomodarse toda armería municipal o regional.

Siguiendo las teorías trazadas por Robert Louis, que representa en la actualidad en Francia a la escuela heráldica municipal moderna, el especialista español Marqués de Desio, sostiene que es preciso eliminar de los escudos municipales los barroquismos y volver a su origen y simplicidad: "Es necesario admitir -dice- que la composición heráldica, cuando más sencilla resulta más armoniosa y distintiva" (2).

Las reglas que propone Desio para la composición de los blasones municipales se basan en el respeto de las normas generales heráldicas para que la creación sea efectivamente un escudo y en la sencillez mediante el uso del menor número posible de cuarteles y figuras.

Entre las recomendaciones de este autor cabe citar el empleo de figuras que sean suficientemente claras, simples y expresivas, de modo de poderse prescindir, en lo posible, del uso de palabras o inscripciones. Aconseja que las figuras sean reproducidas gráficamente conforme a las normas heráldicas y a los usos de la materia, lo que implica una representación estilizada y convencional. Los escudos de armas no toleran reproducciones naturalísticas o fotográficas de las cosas. No es correcto ni necesario que un escudo contenga un paisaje, pero un paisaje puede ser reducido a la representación heráldica si se aplican con inteligencia las reglas correspondientes.

Finalmente, enseña el citado autor, que debe evitarse la reiteración de figuras usadas por otros municipios o instituciones y especialmente evitar la reiteración de los símbolos nacionales y el abuso de las referencias históricas que pueden ser comunes al resto de la nación o a otros municipios vecinos, como medio de preservar la originalidad del propio escudo.

Hechas estas aclaraciones, que no estará de más tener presentes al analizar un escudo municipal, pasemos a ocuparnos del blasón de Soriano.

 

El campo partido de azur y gules

Para la descripción de un blasón, el primer elemento a tener en cuenta es el campo. La heráldica da este nombre al espacio comprendido dentro de las líneas que forman el contorno del escudo. Como se ve, el nombre alude al campo de batalla donde los antiguos caballeros realizaban sus proezas y no es otra cosa que una herencia de la vieja heráldica caballeresca y feudal.

El campo de los escudos de armas puede ser simple o compuesto, según carezca de divisiones o aparezca dividido en dos o más particiones organizadas de acuerdo a las reglas de la materia. En el caso en examen, el campo aparece dividido en dos partes iguales por una línea recta vertical que lo atraviesa por su centro. Por hallarse así dividido, la heráldica lo llama "partido" e indica que se debe leer en primer lugar la partición diestra (o sea la derecha, que es la ubicación a la izquierda del espectador del escudo) y en segundo lugar la siniestra (es decir la izquierda, que es la que está a la mano derecha del espectador). El escudo posee sus propios lados o flancos -los contrarios de quien lo mira- porque posee su propia autonomía.

Enunciada la forma de división, habremos de pasar a blasonar los esmaltes con que aparecen pintadas las particiones. Aquí la primera aparece pintada de color azul, al que llamaremos con un nombre un poco más exótico: "azur", denominación arcaica, como tantas otras de esta disciplina, que los heraldistas mantenemos aún hoy día como forma de preservar la unidad, la universalidad y la independencia de nuestra ciencia. Si se quiere hacer una representación monocroma de este esmalte, ya en un dibujo, ya en un relieve escultórico, resultará preceptivo apelar al código de claves ideado por el heraldista italiano Pietrasanta en el siglo XVII, según el cual el azur se representa con un rayado de líneas paralelas horizontales.

El segundo cuartel aparece pintado de rojo. Lo llamaremos "de gules", antiguo vocablo de etimología incierta (posiblemente del persa "gul" que significa rosa). De acuerdo al código de Pietrasanta se le deberá expresar mediante un rayado de líneas paralelas verticales.

Hecha la descripción del campo partido de azur y gules, pasaremos a describir (es decir: blasonar, según el verbo que se usa en heráldica para expresar la acción de describir un escudo) las figuras que contiene. Nuestra disciplina llama figuras, piezas o muebles a los objetos que se colocan en el campo de un escudo y hace de ellos una clasificación muy prolija. En el escudo de Soriano tendremos que referir dos figuras: una natural, el caballo y la otra una pieza heráldica pura: la bordura.

 

Un caballo brochante

Si se quiere que alguien que jamás vio un dibujo del blasón de Soriano represente el caballo tal como aparece en el modelo patrón que tiene la municipalidad, se deberá recurrir al lenguaje técnico de la heráldica para hacerle una serie de indicaciones, de modo que tenga idea de dónde y cómo se encuentra ubicado, qué movimiento tiene y hacia dónde está orientado. Pero a quien está instruído en las reglas heráldicas no será necesario escribirle una página entera. Enseguida se verá cómo esta disciplina tiene las cuatro o cinco palabras exactas que permitirán cumplir el propósito usando menos de un renglón.

Puesto que se ha dicho que el escudo tiene dos cuarteles o particiones, la primera indicación apuntará a establecer en cuál de los dos está el animal. Pero he aquí que el caballo en examen se desplaza sobre ambos cuarteles. La heráldica usa el adjetivo "brochante" para indicar que una figura pasa sobre otra u ptras cubriéndolas en parte. Y enseña Rietstap: "Se dice brochante sobre el todo cuando la pieza brochante es el último objeto que se nombra al blasonar una armería" (3). Es éste exactamente el caso del animal que nos ocupa. Así empezaremos diciendo: "partido de azur y gules y brochante sobre el todo, un caballo..."

Pero... ¿un caballo cualquiera? Al blasonar una figura se la debe designar con su nombre preciso. En el presente caso, el titular de las armas, el Municipio de Soriano, en el folleto citado, dice: "El blasón tiene como figura central un potro criollo". Quiere decir que la voluntad del titular ha sido la de que este caballo no sea uno cualquiera, sino un caballo joven, de raza criolla. Por lo tanto como "potro criollo" corresponde blasonarlo.

Inmediatamente de designada la figura por su nombre se deberá leer su esmalte. Este punto ofrece la oportunidad de analizar una de las cuestiones más interesantes que plantea este escudo. En ninguna parte se dice expresamente cuál es el esmalte del animal y la circunstancia de aparecer pintado de blanco en el modelo patrón puede plantear la duda de si lo que se ha querido representar es el metal plata o el propio de los caballos blancos.

Si bien es cierto que en ninguna parte se describe el esmalte del potro, en el folleto explicativo se lee lo siguiente: "Tiene el escudo los tres colores de la bandera del General José Artigas y de los Treinta y Tres Orientales (rojo, blanco y azul)".

La transferencia de la vexilología (disciplina que estudia las banderas) a la heráldica, se hace acomodando los colores blanco y amarillo de las banderas a los metales plata y oro de los escudos. Podría concluirse, en principio, que el animal debe pintarse de plata, argumento que podría reforzarse por el hecho de vérsele brochante sobre un campo partido de dos colores (las reglas heráldicas preescriben que sobre campos de color se deben colocar figuras de metal).

Sin embargo, entiendo que el caballo de Soriano no debe blasonarse de metal. Personalmente lo blasonaré de su color propio por las siguientes razones: el principio que dice que las figuras de color deben ser colocadas sobre campos de metal no es aplicable a las que aparecen pintadas de su color propio. Debe entenderse que la regla heráldica que prohíbe pintar color sobre color y metal sobre metal se refiere exclusivamente a los esmaltes heráldicos (los metales oro y plata y los colores gules  -rojo-azur-azul-sinople-verde-sable-negro y púrpura o violáceo). Por lo tanto los colores naturales quedan fuera de la regla.

Los hermanos García Carraffa enseñaban: "Todas las figuras humanas y sus partes de color de carnación y todos los animales, plantas y frutos representados con su color natural pueden ponerse indiferentemente sobre metal y sobre color sin incurrir en falsedad contra el arte". (4)

Queda claro, pues, que el hecho de hallarse brochante sobre dos particiones de color no impone preceptivamente que el potro deba ser de plata. En consecuencia no hay inconveniente para que el animal se blasone como un "potro criollo blanco", conforme al esmaltado del modelo oficial aceptado en 1957. (1)

De los símbolos del escudo nacional "Soriano, con todo derecho y razón toma para su escudo el caballo, pues es la cuna de la libertad de nuestra Patria. El blasón tiene como figura central un potro criollo como símbolo de la libertad" (1). Con relación al caballo como símbolo de la libertad en la heráldica uruguaya ya expusimos nuestra opinión en nota publicada en este suplemento (2) a cuyos conceptos nos remitimos.

Corresponde ahora continuar el análisis del potro del escudo de Soriano, en lo que se refiere a su presentación, movimiento y ubicación, sin que sea necesario aclarar que el animal se encuentra de perfil porque una norma general relativa a la representación de los animales en heráldica enseña que siempre se les debe poner de perfil.

 

Un potro galopante

Pero sí será necesario prestar atención a la presentación de este cuadrúpedo, puesto que, de acuerdo a la figura patrón formulada por el Sr. Wilde Marotta Castro, se trata de un caballo suelto, libre, desnudo, sin jinete, arreos, jaeces o guarniciones, similar al del tercer cuartel del Escudo Nacional. La heráldica tiene la palabra precisa para designar al caballo así presentado: lo llama "alegre" y con este nombre ahorra toda otra explicación.

También será necesario blasonar el movimiento del animal. Sabido es que los caballos tienen tres aires o movimientos: el paso, el trote y el galope. La heráldica, por su parte, recoge cuatro formas de movimiento de los equinos: pasante, galopante, espantado (parado sobre sus patas traseras) o coceante (levantado sobre sus patas delanteras). En el modelo en estudio lo vemos con las patas delanteras levemente más levantadas que las traseras. No alcanza para definirlo como espantado. Y decimos que no alcanza para adjudicarle tal movimiento porque la heráldica no admite las posiciones intermedias en la representación del movimiento de las figuras animadas.

La heráldica, aunque manejada por especialistas, es un arte para la apreciación -o consumo, podría decirse actualmente- de todos. Por lo tanto, las figuras deben ser claras y directas. Un cuadrúpedo o está detenido o está marchando o está corriendo o está levantado en dos patas. Es interesante ver cómo esta ciencia codificó en cada uno de los cuadrúpedos los movimientos más característicos. El caballo se representa marchando, corriendo, parado sobre las patas traseras o sobre las delanteras. El que está corriendo siempre se llama galopante porque la heráldica no registró el aire intermedio, el trote. En consecuencia, blasonaremos al potro de Soriano como "galopante".

El blasón municipal de Soriano tiene, entonces, "brochante sobre el todo, un potro criollo blanco, alegre y galopante..." Y con estas pocas palabras podríamos dar por suficientemente blasonado al animal si éste estuviera ubicado en el centro del escudo y orientado hacia el flanco derecho. Pero ocurre que el caballo que nos ocupa se desarrolla en un punto excepcional del escudo y lleva una dirección que es también excepcional, ya que aparece evolucionando hacia la izquierda. Por lo tanto, habrá que basonar ambos detalles.

Una norma general de la heráldica establece que todas las figuras que no sean piezas heráldicas puras, deben desarrollarse a partir del centro del campo o cuartel que las contenga, llenándolo todo, sea cual fuere su tamaño natural, pero de modo de no tocar los bordes del escudo o del cuartel.

Este potro se aparta de la regla general. No se desarrolla en el centro o abismo del escudo, sino en un punto más bajo, concretamente en el llamado "punto de pretensión" (por ser el punto donde antiguamente se colocaban en forma de pequeño escudete las armas de los estados o feudos que el titular del escudo pertenecía). Las figuras que aparecen ubicadas más abajo de su posición normal se describen como "bajadas".

Finalmente habrá que especificar la dirección según la cual evoluciona el cuadrúpedo. El maestro Crollalanza enseñaba que "los animales se deben colocar, salvo algunas excepciones, orientados hacia la derecha" (3). El caballo de Soriano no marcha hacia el flanco derecho del escudo, sino hacia el izquierdo (o sea: el que está a la derecha del espectador) y por tratarse de una posición excepcional corresponde blasonarla especialmente diciendo que el potro está "alterado" ("contornado" puede decirse también) (4).

En resumen: "partido de azur y gules y brochante sobre el todo, un potro criollo blanco, alegre y galopante, bajado y contornado".

 

La bordura

Corresponde poner aquí un punto y coma en la descripción y pasar a leer la pieza que se halla en la periferia del escudo. Es una pieza heráldica propiamente dicha, llamada "bordura".

Las piezas heráldicas puras o propiamente tales, son figuras simples formadas por líneas o elementos geométricos. Constituyen una herencia de la vieja heráldica caballeresca. La bordura es la pieza que bordea por su interior todo el entorno del campo y tiene un sexto de la anchura de éste. En la vieja simbología de los blasones representaba la armadura de los caballeros.

El marqués de Desio (5) señala que procediendo las figuras heráldicas puras de la heráldica caballeresca, su significado difícilmente podrá ser adaptable a los escudos municipales, por lo que aconseja prescindir de tales piezas en ellos. Sin embargo, admite el uso de dos piezas heráldicas puras en los blasones municipales: el jefe (figura que ocupa el tercio superior del escudo) y la bordura, y reconoce que ambas son usuales en esta rama especial de la heráldica porque sirven para introducir elementos de distinción y diferenciación.

Es frecuente que la bordura tenga, a su vez, sobre otras figuras. En este caso se le llamará "cargada", vocablo con el que se califica a las piezas que contienen uno o más objetos que han sido pintados sobre ellos.

En todas las representaciones que conocemos del escudo de Soriano, la bordura aparece claramente esmaltada de oro y cargada de una leyenda que dice: "Soriano - Aquí Nació la Patria", con letras mayúsculas pintadas de sable (negro). En las representaciones monocromas se usará el punteado para el oro y un cruzado de líneas paralelas horizontales y verticales para el sable.

Si queremos que el blasonamiento de la leyenda se ajuste al lugar preciso que ocupan en la bordura las palabras referidas, será menester hacer las especificaciones de rigor.

Recapitulando, entonces, blasonamos así este escudo: "Partido de azur y gules y brochante sobre el todo un potro criollo blanco, alegre y galopante, bajado y contornado; bordura de oro, cargada de la leyenda SORIANO - AQUI NACIO LA PATRIA, en letras de sable, la primera palabra en jefe y las restantes en la mitad inferior de la pieza, ordenadas de diestra a siniestra".

Al llegar aquí pondremos un punto seguido y pasaremos luego a blasonar los elementos externos del escudo.

 

Los ornamentos externos

Los elementos y figuras que el escudo posee fuera de su campo se llaman "ornamentos externos". Se trata de elementos de carácter ornamental que pueden aparecer ya rematando la composición heráldica (timbres); ya sosteniéndola, como los tenantes y soportes con formas de ángeles, figuras humanas o animales; ya envolviéndola, como los lambrequines, mantos, palmas, ramas o trofeos militares, etc.

Por los timbres y demás ornamentos puede detectarse quién es el titular de un escudo. Los heráldicos dividen las figuras según se desarrollen adentro o afuera del campo del escudo. Las figuras interiores indican cómo es el titular del escudo; las externas indican quién es.

El departamento de Soriano ha escogido para timbrar su escudo una vincha con un penacho indígena. El blasón aparece envuelto, además, por dos ramas de laurel con los tallos cruzados debajo de la punta.

Tanto la vincha como el penacho son insignias típicamente criollas. Su incorporación a la heráldica para rematar un blasón permite estimar la ductilidad de esta disciplina, capaz de adaptarse, a lo largo del tiempo y en los diferentes lugares donde se la utiliza a la representación de emblemas vernáculos, distintivos y propios de cada pueblo. La fuente de esta figura en la heráldica uruguaya debe buscarse en el escudo artiguista de la Provincia Oriental de 1816, coronado por un penacho similar de plumas de diversos colores, interesante y original aporte de la simbología criolla a la ciencia heráldica.

La explicación del escudo dice que las plumas son cinco, en memoria de otros tantos hechos históricos locales (Fortín de San Salvador fundado por Gaboto en 1527; Grito de Asencio; primer cuartel general de la revolución, establecido en Mercedes en 1811; desembarco de los Treinta y Tres Orientales en la playa de la Agraciada; encuentro de Rivera y Lavalleja en Monzón), y que la vincha lleva inscripto el año de fundación de Santo Domingo Soriano (1624). Agrega dicha explicación que la figura se pinta con los colores del pabellón nacional y se acompaña con los colores amarillo y rojo "representando a la raza española que descubriera, conquistara y colonizara nuestro suelo".

Por tratarse de elementos vexilológicos agregados en la parte exterior del escudo, no corresponde su traducción a los colores o esmaltes heráldicos. La mayor dificultad, a los efectos del blasonamiento, la planteará la descripción de la figura que representa los colores de la bandera española. De acuerdo al modelo patrón no se podrá blasonar como una escarapela o cucarda por no tener ninguna de las formas de ésta. Tal vez resulte más acertado describir estas figuras como "cintas", nombre genérico de las tiras de tela con que se puede reproducir los colores de una bandera. En el modelo la cinta amarilla es más voluminosa que las dos rojas y por hallarse éstas adosadas a aquella se dirán "acoladas".

Abrazando el escudo aparecen dos ramas de laurel. Esta figura vegetal, frecuente en la heráldica, es símbolo de la fama y el buen nombre.

Agregaremos entonces a la descripción del escudo la de sus ornamentos exteriores en esta forma:

"Por timbres: una vincha blanca cargada del número 1624, sumada de cinco plumas blancas y azules sobre una cinta amarilla acolada de otras dos más pequeñas, rojas. A ambos lados dos ramas de laurel al natural, con los tallos cruzados debajo de la punta".

                                                                                                                            Ricardo Goldaracena

 

Notas:

(1) Intendencia Municipal de Soriano - "Acto de exaltación patriótica", octubre 1º de 1983.

(2) Marqués de Desio - "Los blasones municipales", Revista Hidalguía Nº 50, Madrid 1962, pág. 193.

(3) J.B. Rietstap, "Armorial general", primera edición en francés, s/f Dictionnarie des termes du blason, pág. XV.

(4) A. y A. García Carraffa, "Enciclopedia heráldica y genealógica", parte introductorial, Tomo I.

 

(1) y (2) - Folleto de la Intendencia Municipal de Soriano, cit. en la nota anterior.

(2) - "Un caballo suelto, como símbolo de la libertad", en este suplemento, de fecha 31/XII/1983.

(3) Goffredo di Crollalanza, "Grammatica Araldica", Milán, 1904.

(4) García Carraffa, cit. en el artículo anterior.

(5) Marqués de Desio, "Los blasones municipales", cit. en nuestro artículo anterior.