historia
de las
xeremías

Autor: Antoni Artigues
 

 

Del origen i difusión

 

Los paises del Mediterráneo y del sureste de Asia usan, desde hace más de cuatro mil años, instrumentos musicales de aire hechos con dos tubos -generalmente dos cañas de unos 30 cm de longitud- soplados al mismo tiempo por un solo soplador o boquilla.

En alguno de estos instrumentos tenían agujeros los dos tubos y hacían la melodía al unísono; en otros solo uno de los tubos interpreta la melodía y el otro, sin agujeros, hace la nota pedal. La nota pedal es un sonido continuado, obstinado (generalmente la octava baja de la tónica), que no varía durante todo el tiempo que se interpreta la melodía; El hecho de que se ejecute esta nota pedal puede ser debido a tres circunstancias: la colocación peculiar de los dedos del  intérprete a las obras de arte egipcias; la práctica actual en otros países, por ejemplo la India; el descubrimiento de un tubo con todos los agujeros tapados con cera excepto uno.

 

Por el tipo de caña que llevan para producir el sonido se suelen dividir en dos grupos:

Unos tienen la caña doble, hecha con dos láminas  de caña o de hierba resistente, colocadas una encima de otra, como en el  caso del grall  de las xeremies  mallorquinas; se les da el nombre  de oboe; el doble oboe suele tener los dos tubos divergentes.

Otros tienen la caña de la langüeta con un movimiento  simple, hecha -colocada en la parte de arriba de la caña del instrumento-  mediante tres cortes oblicuos a la superficie de la caña que forman una  lengüeta rectangular; el lateral número cuatro, sin tallar, permite que  la langüeta vibre a causa de la elasticidad del material; se les da el nombre  de clarinete; en los clarinetes dobles los dos tubos suelen ir ligados sin  formar ángulo. La brumade las xeremies  mallorquinas es de este  tipo de caña.

El historiador Curt Sachs atribuye al doble oboe un origen mesopotámico por su distribución en la antigüedad, que abarca toda la zona del mar Mediterráneo y la zona del Oriente Medio. Diversos descubrimientos reafirman esta teoría: en el cementerio real de Ur se ha encontrado un doble oboe de plata com cuatro agujeros cada uno datado sobre el años 2800 a. de C.; en el museo de Atenas se conserva una estatuilla de mármol que representa un músico que toca un doble oboe, de Creta, de la época anterior al palacio del Cnossos, datado sobre el año 2400 a. de C.; y aún, existe un doble oboe en las pinturas de la tumba de Borone, en Tarquínia, del siglo VI a. de C. (el siglo VI es la época más orientalizante de la civilización etrusca, después comienza la época de intenso comercio con el Mediterráneo Occidental.

También se tienen noticias muy antiguas del doble clarinete: en un relieve del año 2700 a. de C., en el Museo del Cairo, hay un hombre sentado que lo toca.

Los antiguos clarinetes egipcios tienen la lengüeta  en la misma caña, como los actuales de Creta, Argelia o de Eivissa (xeremia  eivissenca)  -tanto en la xeremia  eivissenca como la de Creta los dos tubos  tienen agujeros para hacer la melodía al unísono, pero no tienen nota pedal-.  En cambio en el doble clarinete egipcio actual -como el mallorquín- la lengüeta  tiene unas cañas más pequeñas, las cuales van acopladas en la parte de arriba;  el doble clarinete egipcio, como las launeddas  de Cerdeña, tiene un  tubo para la melodía y otro, más largo sin agujeros, hace la nota pedal.

El doble clarinete hindú está, como el egipcio, hecho de dos cañas paralelas, pero ha sufrido un cambio importante. La boquilla, en todos los clarinetes nombrados hasta ahora, va dentro de la boca del intérprete; en el clarinete hindú, en cambio, la boquilla, o extremo superior del instrumento con la lengüeta vibrante, está dentro de una calabaza o por un trozo de caña insertada en el coco.

Reemplazando la calabaza rígida por un odre flexible los hindúes y los birmanos hacen -ya- xeremies, de un solo tubo, solo para la melodía o solo para la nota pedal, o de dos tubos: uno para la melodía y el otro para la nota pedal.

En los casos de que existe el odre flexible, o  bien no se puede hacer una sonada ininterrumpida, o bien se requiere una  técnica dificil: el sonador  respira solo por la nariz y la boca hace la  función de odre; los intérpretes de launedda  sarda y los de clarinete  egipcio ejercitan a los aprendices en esta técnica haciéndoles soplar con  una pajilla dentro de un vaso de agua; han de soplar mientras inspiran y  expiran; si el agua deja de hacer burbujas, reciben un cogotazo.

Los tubos del pito clarinete suelen ser cilíndricos  y no cónicos. El mezored  de Túnez , que se toca con un zurrón de cabra,  tiene los tubos básicamente iguales que la xeremia  de Eivissa, pero  -como su pariente de Argelia- recobra forma cónica añadiéndole, en el extremo  de las cañas, dos cuernos de buey.

La aparición de la cornamusa con odre, no abolió, peró, los clarinetes ni los oboes. Se siguen tocando el doble clarinete en Egipto, en Creta, en Cerdeña, en Eivissa, en Marruecos.... De otra parte, tanto la dulzaina valenciana, que se toca con un timbal, como la gralla catalana, como la de los encantadores de serpientes marroquíes, etc., son instrumentos muy antiguos del tipo oboe con forma cónica. Instrumentos del tipo gralla catalana son muy extendidos por todo el mundo árabe.

Las primeras noticias de las cornamusas datan  del siglo I. Suetoni, historiador de los césares de Roma, cuenta que Nerón  al final de su vida prometió que si mantenía el poder haría unos juegos  durante los cuales habría una audición de ógano hidráulico, de choraulam  y  de utricularium; este último nombre significa odre de cuero y al  parecer que su traducción debe ser: xeremia. Un pasaje de Dion Crisóstom  aclara las dudas, dice que Nerón "sabía tocar el tubo con su boca y como  apretar el odre debajo de su brazo" -que es como aún actualmente se hace  sonar las xeremies-. Curt Sachs opina que el instrumento había sido  recientemente importado de Asia.

Las cornamusas se expandieron por el Mediterráneo y por toda Europa; están muy documentadas y ha perdurado en muchos lugares como instrumento militar (en Escócia y en Irlanda).

El primer documento que habla de xeremies  es  en la Edad Media es del siglo IX; es una carta de San Jerónimo que dice:   “Els chorus és un simple cuiro amb dos tubs de llautó; hom bufa pel primer  i el chorus emet el so pel segon”.

Las cornamusas europeas medievales tienen, o bien solo un tubo para la melodía, o dos tubos iguales ambos para la melodía -como las actuales cornamusas del Maghreb o de Creta -o bien dos tubos, uno para la melodía y el otro para la nota pedal, colocados uno junto al otro como en la forma oriental -coservan esta estructura algunas xeremies-. La trompa -o las trompas, para la nota pedal-, separada del grall y colocada en otra apertura del odre es una modificación observada por primera vez en algunas miniaturas del siglo XIII.

Si alguien quiere hacer una calsificaicón de las  xeremies  debe observar la naturaleza de sus cañas antes que fijarse  en sus cualidades externas como el número de trompas o su colocación, o  que se suministra el aire por acción bucal o por medio de fuelles.

Encontramos cornamusas que tanto para la melodía ocmo para la nota pedal llevan cañas de lengua bastante simple, es decir, son del tipo clarinete: suelen tener los dos tubos uno cerca del otro; así son las hidúes, las balcánicas...

Otros llevan la caña tipo oboe al grall y  de clarinete en la trompa (o en las trompas) ; es el caso de la cornamusa  de Escocia, Irlanda, Bretaña, Galicia, Cataluña, Mallorca...; el gral  y  la trompa suelen ir a distintos agujeros del odre.

También los hay que tienen todas las cañas de  oboe, ya sea en la trompa o trompas cerca del grall, como la cabreta  occitana o la zampogna  italiana, ya sea con la trompa (o trompas)  como la bodega  occitana.

El  flabiol  y el tamborí, instrumentos  inseparables de las xeremies  mallorquinas, son clasificadas por Curt  Sachs en un estrato mediano, que comprende los instrumentos encontrados  en más de un continente en excavaciones neolíticas (también la trompeta  y algunos instrumentos de cuerda figuran en este estrato). La rasca, el  sonajero, la flauta sin agujeros...., son del estrato primitivo; han sido  hallados en todo el mundo en excavaciones paleolíticas.

La extensión de uso actual de este instrumento  confirma su antigüedad. La frulla  yugoslava, la flauta griega, la  flauta catalana (hoy en día se conserva sobretodo en su forma evolucionada,  con claves para facilitar  el uso de bemoles y sostenidos, formando parte  de la cobla sardanística catalana)., etc., son muy parecidos al   flabiol  (flautín)  mallorquín.

   

Notas variadas sobre la Xeremia
 

Los topónimos, la cerámica, la literatura, algunos datos históricos, la extensión actual por todo Mallorca y la participación en muchas fiestas populares de toda la isla demuestran el fuerte enraizamiento de este instrumento en Mallorca.

Posiblemente en tiempo de los moros ya había xeremies  en  Mallorca, teniendo en cuenta que en los siglos XI y XII tuvo su gran apogeo  este instrumento en el mundo islámico. Frente a un firme rechazo de la probabilidad  de unas raices moras de este instrumento en Mallorca, se puede observar  en la Gran Enciclopèdia Catalana (ver el artículo: cornamusa), hay noticias  de la cornamusa,  sac de gemecs, catarineta  o borrega  en  Cataluña  del siglos XII. Junto a la tenora, el flabiol  y el  tamborí, se han venido usando hasta nuestros días.

 
Referente al siglos pasado, es muy recomendable  la lectura del volúmen de costrumbres de la obra obra sobre las Baleares  del Archiduque de Austria Luís Salvador (gran enamorado de esta isla), ahí  se describe minuciosamente el uso de las xeremies  y de otros instrumentos  en los bailes públicos y privados, en las carreras populares o de caballos,  y en otras ocasiones de fiesta de los pueblos o de Palma. La vitalidad de  la colla  (dúo) de  xeremiers  solo es seguida de cerca por  la guitarra, el guitarrón y el violín. Las castañuelas, los huesos... también  son bastante usados durante el pasado siglo.
 

Antoni Artigues.
Artículo sacado del libro :
Repertori i Construcció dels Instruments de la Colla de Xeremiers Catalans a Mallorca

 

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