[Levanta el bastón Zen sobre su cabeza, entonces golpea la mesa con el bastón.]
Cielo es tierra. Tierra es cielo.
[Levanta el bastón Zen sobre su cabeza, entonces golpea la mesa con el bastón.]
No cielo. No tierra.
[Levanta el bastón Zen sobre su cabeza, entonces golpea la mesa con el bastón.]
Cielo es cielo. Tierra es tierra.
¿Cuál de las tres sentencias es correcta? Si dices que sabes cuál es la sentencia correcta el bastón te golpeará treinta veces. Si dices que no sabes cuál es la sentencia correcta el bastón también te golpeará treinta veces. ¿Por qué?
KATZ!
El cielo es azul. La tierra es marrón.
Parece que he estado practicando Zen durante sólo unos pocos años, pero ya han pasado dieciocho años. Cuando tenía doce años recuerdo que fui con mi madre al templo coreano Dharma Sah, el cual se acababa de inaugurar en Los Ángeles. Allí, por primera vez, nos encontramos con el Maestro Zen Seung Sahn. Él dio una charla dharma ese día. Dijo, "Primero debes encontrar tu verdadero ser. Entonces alcanzar la verdad y la sabiduría, y vivir una vida correcta ayudando a los demás." No entendí de qué diablos estaba hablando. Luego nos sentamos a meditar durante treinta minutos. Mirad, para un chico de doce años, sentarse durante treinta minutos... fueron unos momentos terribles. Me pareció una eternidad. Parecía como si mi cuerpo se estuviera quemando. Yo estaba literalmente quemado. Me decía a mi mismo, "¡No quiero hacer esto! No sé por qué estoy haciendo esto." Después de esto no me volví a sentar a meditar durante varios años. Todavía continuaba yendo con mi madre al templo, pero no me sentaba. Simplemente iba y jugaba. Recuerdo que jugaba mucho en el templo.
Pasaron unos años; acabé el servicio militar. Entonces decidí intentar nuevamente sentarme a meditar. De igual modo, cada vez que me sentaba, parecía que mi cuerpo se encontraba en el fuego. No podía aguantar. Pero continué intentándolo. Adivino que fue mi karma el que hizo que continuara intentándolo, a pesar de que pasaba muy malos momentos mientras me sentaba.
Tras unos años había iniciado mi propio negocio. Era un pequeño lugar de comida rápida. Un día mi madre, mi sabia madre, me sugirió que hiciera postraciones. Dijo, "Esto puede ayudarte con tu negocio. Puede ayudarte con tu meditación sentado." Había estado viendo a mi madre hacer 108 postraciones cada mañana durante varios años. Nunca tuvo ningún problema cuando se sentaba a meditar, de modo que a regañadientes intenté hacer postraciones.
Comencé haciendo 108 postraciones por las mañanas. Siempre me preguntaba lo mismo una y otra vez. "¿Por qué hago esto? No quiero hacerlo." Pero continué intentándolo. Continué haciendo postraciones cada mañana. Entonces un día oí que el Maestro Zen Seung Sahn hace mil postraciones cada día. Me dije a mí mismo, "Hmmm, si este anciano puede hacer mil postraciones cada día quizás yo pueda hacer por lo menos quinientas al día." A la mañana siguiente me desperté a las 4:30 de la mañana. Posiblemente nunca había madrugado tanto en toda mi vida. Hice mi primera serie de quinientas postraciones. Recuerdo que continuaba diciéndome a mi mismo, "No quiero hacer esto. No sé por qué estoy haciendo esto. ¿Por qué estoy en este mundo haciendo esto?" De todos modos continué haciendo postraciones.
Continué haciendo postraciones diariamente y empecé a sentir como mi centro se hacía más fuerte. Era capaz de sentarme durante un período mayor de tiempo. Entonces, un día mientras estaba sentado meditando, recordé una charla del Maestro Zen Seung Sahn. Dijo, "Primero debes encontrar tu verdadero ser. Luego alcanzar la verdad y la sabiduría, y llevar una vida correcta ayudando a los demás."
No podía entender lo que quería decir con "verdadero ser." De modo que empecé a sentarme a meditar con la pregunta "¿Qué soy? ¿Qué es mi verdadero ser?" Sentía mi centro haciéndose más y más fuerte y me encontré completamente atascado mentalmente, al igual que ahora [risas]. Estaba completamente atascado, como ahora. [risas de la audiencia]. Así pues me sentaba con "¿Qué soy? ¿Qué es mi verdadero ser?"
Entonces, un día estaba conduciendo hacia mi casa desde el trabajo. Y por fin comprendí de pronto esta mente "no-sé" que había estado llevando conmigo de un lado a otro. Miré hacia arriba al cielo, y comprendí que el cielo de verdad es azul. Y los perros ladrán de verdad "guau, guau." Y que los árboles son de verdad verdes. Y que el azucar realmente sabía a dulce. Comprendí de pronto que mi verdadero ser y la naturaleza no están separados, sino que son uno.
Pero dar un paso más era necesario para mí.
Mi madre, mi sabia madre, hacía que le llevara las migajas de pan sobrante del trabajo para poder alimentar a los pájaros y así no desperdiciarlas. No pensaba mucho en ello por aquel entonces. Ahora comprendo que me estaba enseñando que eso era la función correcta. Nuestro trabajo correcto es ayudar a todos los seres, a todos los seres sensibles. Esto no se limita sólo a los seres humanos, sino a cualquier ser vivo de este mudo, incluyendo a los pájaros. Todavía sigo llevándole pan a mi madre, pero me guardo un pedazo porque también hay pájaros hambrientos alrededor de mi casa.
De modo que la primera cosa más importante es practicar duro y hacer que tu centro se vuelva fuerte. Luego tener esta gran duda:"¿Qué soy?" , alcanzar tu verdadero ser y la sabiduría para llevar una vida correcta.
Durante los últimos dieciocho años he estado practicando Zen. Y todavía no sé. Pero comprendo este "no-sé".
¡KATZ!
La pimienta es picante. El limón es ácido.
¿Cómo puedo ayudaros?
© The Kwan Um School of Zen
© Copyright de la traducción: Eduardo del Valle Pérez