Comentario sobre el kong-an "En un árbol" de Hyang Eom

Maestro Zen Wu Bong

 

Adaptado de los comentarios realizados después de una charla en el Centro Zen de Providence en Diciembre de 1989.

El Sutra Hua Yen, del que ha hablado el último ponente, al igual que otros sutras es un colección de técnicas de enseñanza que Buda utilizó. Cuando Paul finalizó sus puntualizaciones introductorias golpeó el suelo y dijo, "La pared es blanca." Entonces dijo, "Este es mi dharma." Este punto es realmente la esencia del Sutra Hua Yen, lo cual significa que nuestra práctica y todos los sutras finalmente convergen hacia una sola cosa... que es nuestra situación correcta, nuestra relación correcta y nuestra función correcta en este momento y en cualquier momento dado de nuestra vida.

Nuestra situación correcta significa nuestra situación de trabajo, nuestra situación al hablar, la situación de nuestro ojo-oreja-nariz-lengua-cuerpo-y-mente. Nuestra relación correcta no es sólo hacia otra gente, sino también nuestra relación correcta hacia el aire, el agua, la tierra. Y más allá de todo esto nuestra función correcta aparece, lo que significa que nuestros ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente pueden funcionar sin ningún obstáculo. Hablamos de la situación correcta, la relación correcta y la función correcta, pero de hecho son inseparables.

Uno de los kong-ans que tenemos en el Mu Mun Kwan es la situación propuesta por el Maestro Zen Hyang Eom: "Es como un hombre que cuelga de un árbol. Se aferra a una rama con sus dientes. Sus brazos y sus piernas están atados, de modo que no puede agarrar otra rama, y tampoco puede agarrarse al tronco del árbol. Entonces, justo en ese momento alguien viene y le pregunta "¿Por qué vino Bodhidharma a China?" Si no responde, está evadiendo su deber y lo matarán. Si abre su boca para responder, caerá del árbol y también morirá. Entonces si tú estás en el árbol ¿Cómo permaneces vivo? Es una situación muy difícil. Este es un tipo de kong-an muy interesante porque ninguna comprensión puede ayudarte. Cualquier conocimiento que poseamos nos va a fallar. No podemos hacer nada. No podemos mover las manos, no podemos usar la boca, pero hay una cosa... solamente una cosa que es posible.

Zen significa entender nuestro verdadero ser. Alcanzar nuestro verdadero ser significa que la verdad puede funcionar en nuestra vida. Dejar que la verdad funcione en nuestra vida significa no aferrarse ni a la vida ni a la muerte. Sin aferrarse ni a la vida ni a la muerte permitimos que el amor y la compasión funcionen de forma natural en nuestra vida, lo cual significa que nuestro deber hacia este mundo siempre es muy claro. Decimos vida, un poco de vida no es vida. Nuestro cuerpo tiene vida y muerte, pero nuestra vida verdadera, nuestro verdadero ser no tiene ni vida ni muerte. Si podemos dejar que la verdad funcione en nuestra vida, entonces incluso este tipo de difícil situación no es tan difícil. Incluso en esta difícil situación, nuestra situación correcta, nuestra relación correcta y nuestra función correcta aparecen, lo que significa que alcanzamos la verdadera vida. Al aferrarnos con fuerza a la vida o a la muerte somos como muertos andantes. Si no nos aferramos a la vida ni a la muerte estamos vivos de verdad.

La situación planteada por el Maestro Zen Hyang Eom como una puerta Dharma puede parecernos algo exótico. Sin embargo, si examinamos nuestras vidas podemos ser capaces de ver toda esta situación demasiado a menudo. De hecho, en cualquier ocasión en que creamos y nos aferramos a alguna dualidad somos como ese hombre en el árbol. Recuerdo algunas discusiones estúpidas que tenía con mis padres, a los que pretendía convencer de lo correcto que era mi camino. Sólo cuando dejé estos estúpidos argumentos y simplemente hice lo que era necesario nuestra relación se volvió íntima, muy viva. Quizás esto le ha ocurrido a alguno de vosotros, de un modo u otro.

Lo que hace este kong-an es desafiarnos a que encontremos nuestro verdadero camino poniéndonos ante una situación que parece imposible. De hecho nos lanza el mayor de los desafíos, donde no es suficiente ser inteligente. ¿Cómo trabajamos pues con una situación como esta? El modo de trabajar con la misma es dejarla sola, sólo mantén la mente no-sé. Si tu práctica es recitar un mantra entonces sólo mantén el mantra. Si estás manteniendo una gran pregunta:"¿Qué soy yo?" o "¿Qué es esto?" entonces sólo mantén la gran pregunta, sólo manténla mente no-sé. Entonces el kong-an trabajará por sí mismo. Un día el kong-an aparecerá vivo y completamente transparente. La respuesta correcta estrará ahí. Pero, es totalmente redundante querer algo vivo, o algo transparente, o algo que no tienes en este mismo momento. Hacer esto es estar perdido en el sueño del mundo, es perder tu propia vida.

El kong-an "El hombre que cuelga de un árbol" o cualquier otro kong-an no es tan importante. Lo más importante es desperar. ¡Estar vivo! Entonces, ¿qué estás haciendo ahora?


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© Copyright de la traducción: Eduardo del Valle Pérez